martes, 14 de febrero de 2012

Diálogo de..."Un cuento chino"

-Perdón, perdón. Buen día. Yo sé que ustedes tienen más de 5.000 años de Historia y toda la paciencia del mundo, pero yo tengo que abrir mi ferretería para comer y para darle de comer a un chino que está casualmente viviendo en mi casa. Tengo el Nº46, y quiero saber donde están los otros 45, porque en la sala de espera no hay nadie. ¿Me pueden atender a mí ahora, por favor, si son tan amables?

-A la 12 empezamo' a atendel.

- ¿A las 12? Falta una hora para eso, es mucho tiempo. Necesito hablar con el señor Pinga Jiong.

-¿Pinga Jiong? En China, pol dos mese'.

-Bueno, necesito hablar con el señor que esté en su lugar, entonces.

-Nadie en su lugal. No tenemo' gente.

- ¿No tenemos gente? 1.300 millones de chinos en todo el mundo y me decís que no tenemos gente, caradura. ¿Porqué no me inventas alguna otra excusa si no me querés ayudar? En dos meses yo puedo estar muerto, yo necesito una solución ya, tengo un chino viviendo en mi casa que no habla una sola palabra de español. Estoy desesperado, ya no sé que hacer, estoy solo, nadie me ayuda, ¿me entendés o no me entendés, pedazo de ñuqui?


"Un cuento chino" (Sebastián Borensztein, 2011)

lunes, 13 de febrero de 2012

"Orgullo y Prejuicio y Zombies", reinventando (o quizás, ¿destrozando?) un clásico


         Y es que, si Jane Austen levantara la cabeza...seguramente sería ensartada por la versión de Elizabeth Bennet que nos presenta Seth Grahame-Smith, o mejor aún, devorada por las horas de cadavéricos seres que pasean por Meryton. Lo que si es seguro es que le daría un ataque al ver una de sus novelas adaptada, o mejor dicho, destrozada, en una Inglaterra post-apocalíptica (al estilo "The Walking Dead", pero sin revólveres Colt), sin contar que, las hermanas Bennet, lejos de encargarse de sus femeninos y cotidianos quehaceres, son aprendices de los monjes Shaolin en el manejo de las armas y el cuerpo a cuerpo. Vaya, todo un popurrí que mezcla los entresijos amorosos de la novela original, con una mal-mal-mal trazada historieta barata de zombis, desmembramientos e imitadoras de "Xena, la princesa guerrera" (esperpéntica serie de los 90's). Sin embargo, no deja de ser una forma ligera, y parcialmente adulterada, de leer la novela (según el adaptador, este libro es 70% Jane Austen, 30% añadidos) para aquellos que les de extrema pereza en eso de sumergirse en páginas de inmadurez sentimental y amoríos "ñoñescos" color pastel. (Lo reconozco, soy culpable. Decid lo que queráis, pero a mi Jane Austen me mola, me mola mucho).
         Pero no, si hacemos las cosas, las hacemos bien. Las novelas de Jane Austen ("Orgullo y Prejuicio" no ha sido la única adaptación) son todo un hito en la literatura inglesa, encantando el alma de generaciones de enamorados, con suerte y frustrados, hasta el punto de conformarse como obras imprescindibles en toda biblioteca. Por eso, y porque a falta de pan, tortas, no es del todo mala idea tirar de una malformación literaria para enfrascarse en los curiosos teje-manejes de Elizabeth y Mr. Darcy. Por contraposición, y alargando lo absurdo de esta adaptación, existe la novela gráfica que sí que puede suponer algo "bueno", por el encanto extremadamente más visual que literario de esta mezcla entre una de las novelas más conocidas y más románticas de la historia y un género típico en el mundo del cómic y el frikismo en general.

A falta de pan...BAFTA: "La piel que habito" (2011) de Pedro Almodóvar


         A la espera de la entrega de los Premios Goya, con un total de 16 nominaciones, tras no lograr el Golden Globe Award a la Mejor Película Extranjera ("Nader y Simin, Una separación"), y tras no ser seleccionada como representante internacional del cine español de 2011, ya parecía prácticamente visible el fracaso de la última cinta del director manchego. Y es que "La piel que habito", film basado en la novela "Tarántula" del francés Thierry Jonquet, tiene adeptos y detractores, lo que explica su ausencia en los Oscar y su sorprendente victoria en los BAFTA, superando a la gran favorita (favoritísima) "Nader y Simin". Espléndida banda sonora de Alberto Iglesias y reencuentro Almodóvar-Banderas aparte, "La piel que habito" tiene ese nosequé entre peripatético y morboso que atrae, que te sumerge en un mundo de depravación y tortura pseudo-psicológica y visceral, con acercamientos atenuados a la manifestación externa de la paranoia y la obsesión propia de la obra de Darren Aronofsky (taladro en "Pi, fe en el caos", fascitis en "Réquiem por un sueño", planos de heridas en "The Wrestler" "Cisne negro", etc...), fruto de la exteriorización del dolor interno más psico-patológico. Sin embargo, sería completamente incorrecto entrever cualquier conexión o influencia entre el tratamiento que le da Almodóvar a la demostración de la psicología y la constante en el trabajo de Aronofsky. No tienen nada que ver uno con otro, en ningún sentido, únicamente recalcar la importancia que ambos confieren (Almodóvar solo en esta película que se aleja de su modus operandi) a la relación entre fisiología y sufrimiento físico con la interioridad (psicología, personalidad y temperamento). 
   
         Lástima (dirán unos) y por fin (diremos otros), Almodóvar se aleja del cine de autor para adentrarse en su segundo guión adaptado (el primero fue "Carne trémula" en 1997), con la intriga de discernir si el salvajismo argumental de "La piel que habito" se debe a la adaptación del director o al trazo original del autor. Personalmente, leí "Tarántula" únicamente para achacar responsabilidades entre ambos co-autores del delito, uno por escribir la historia, y el otro por darle forma audiovisual. Veredicto: ambos son culpables. Lógicamente la novela, no muy ducha en detalles, marca las pautas a seguir, para Almodóvar darle, posteriormente, un toque satírico, sexualizado/banalizado y ridículo (implantación del personaje Tigre Zeca, la violación, el parentesco...) un tanto propio en él. Aún así, y debido quizás a que Almodóvar no me atraiga lo bastante, es de su obra cinematográfica, el film que más me gusta. Antonio Banderas, que tan, tan, tan poco me gusta y que me cae realmente mal, hace un papel más que convincente, frío y templado a la vez. Demostrando una interpretación muy comedida que estriba a la perfección entre un odio relativamente calmado y premeditado en su ejecución, y una furia insostenible y fugaz en las situaciones imprevistas. Sin embargo, en la Gala de los Goya no sería nada sorprendente que el galardón se lo llevara finalmente José Coronado por "No habrá paz para los malvados" (Enrique Urbizu, 2011).
     
        No obstante, es una película bien trazada, a pesar de sus mal delimitados saltos argumentales, aunque quizás falla en la visión general. Si bien la historia, las situaciones y los personajes eran carne de cañón para hacer un film más psicológico, más insano y emocional, la visión final que confiere la película es la de generar sentimientos poco precisos hacia los personajes, cierto "ridiculismo"en partes concretas del guión, y, a pesar de todo, una carga dramática y un impacto en el espectador mucho más light en cuanto a las relaciones inter personajes. De igual modo, en ciertas escenas (Vicente y Robert en el sótano) se demuestra cómo con espacios más cerrados, tétricos y con menos iluminación el resultado verdaderamente ahonda en lo "pesadillesco" y claustrofóbico, dando un toque visual que se ajusta mejor a las circunstancias. Básicamente, lo visual no sabe adaptarse a la depravación y dolor que impera en los personajes y que maneja las situaciones. Por otro lado, y siendo justos, el argumento y el final de la obra (tanto en su sentido literario como cinematográfico) no es, ni mucho menos, tan salvaje y tremendo como se ha ido diciendo. Muchos libros y películas han demostrado ser más explícitos, duros y aberrantes, tanto en lo meramente visual (Natali, Pasolini, Roth, Hooper...) como en la obsesión y la psicología de la desesperación y la paranoia en su vertiente más extrema y manifiesta (Aronofsky).
                      
         ¿Sabe a poco el BAFTA? No, desde luego que no. Y menos sabiendo el histórico reconocimiento que le han dado los británicos a Almodóvar, todo un director de culto para ellos (atesora cuatro premios BAFTA). Se verá en unos días el resultado de "La piel que habito" dentro de su ámbito, en unos premios que se rinden completamente ante su director más internacional, pero que cuenta en su contra con la politización y la hipotética memoria histórica en su contra, con "La voz dormida" (Benito Zambrano, 2011) y la sensación, sobrevalorada quizás, "No habrá paz para los malvados".

domingo, 12 de febrero de 2012

Citas de..."Gato Negro, Gato Blanco"




"Los muertos con los muertos, los vivos con los vivos, los hijos son sus madres, las madres con sus hijos."


"Ya sabes como son mis manos. Un rayo en una y un relámpago en la otra."


"Mi palomita se acurrucaba dentro de mi abrigo para calentarme el corazón. Mi pobre pajarito."


"Oh, esto es vida. Me ha quemado el alma. Esa juventud..."


         Gato Negro, Gato Blanco (Emir Kusturika, 1998)

viernes, 10 de febrero de 2012

Callejeando Pt. 1
















jueves, 9 de febrero de 2012

Bilbao (Enero 2012) Pt. 2




Fotografía de Alejandra Cevallos





miércoles, 8 de febrero de 2012

"Neveras Vacías" de Sr. Nadie (o sobre el indie nacional, Nº 7)

                 

         ¿Conocéis al grupo de indie rock "noventero" Sexy Sadie? Pues bien, Jaime García Soriano, antiguo cantate y compositor de esta banda mallorquina, está ahora enfrascado en su nuevo proyecto en solitario, su alter ego Sr. Nadie. Deja atrás influencias más rockeras y alternativas, para afianzarse en un pop rock estilo bastante Amaral, con la que hace dúo en la canción "Me duele la cabeza". La canción que os presento en este post, es un poco la contraposición a esta regla general predominante en "En la ciudad del Aire", su único álbum. Tiene bastante influencia del sonido de su anterior grupo, quizás sea por eso por lo que esta canción es de las pocas que me gustan. Próximamente os dejaré algunos temas de Sexy Sadie, a pesar de que se separaron allá por 2006.

          (Perdonad la mala calidad del vídeo y de audio, pero no encontré nada más para colgar. Seguramente en Spotify o navegando por Internet podáis encontrar la versión original).

martes, 7 de febrero de 2012

"Me & You" de Carolina Liar (Descubrimiento del Mes: Febrero 2012)




          Porque, si bien el album "Wild Blesses Freedom", es de 2011, no es hasta ahora cuando me he puesto a escucharlo detenidamente. La verdad es que el primer album ("Coming To Terms", de 2008) de los californianos Carolina Liar me entusiasmó, con esa mezcla entre indie rock bastante armónico, melodic pop y synthpop (con mayor énfasis en el segundo album), con temas más alternativos como "I'm Not Over", melódicos como "Coming To Terms" y "When You Are Near", y más propios como "Better Alone" y "Simple Life". Todos estos temas son del primer disco, y la verdad es que os aconsejo que lo escuchéis alguna vez. El segundo album contiene más elementos electrónicos, menos rock y más pop, pero manteniendo ese carácter indie con toques de synthpop. Abajo os dejo también una versión acústica de "Me & You". Espero que os guste.

"Beginners", Oscar a la Película Mejor Ignorada del Año



         Porque se ha oído hablar muy poco de "Beginners (Principiantes)" (Mike Mills, 2010-2011), porque la única aparición que ha tenido en los grandes galardones ha sido la de Christopher Plummer como Mejor Actor Secundario (se hizo con el Globo de Oro en esta categoría, y espera ganar el Oscar), y porque, incomprensiblemente, nadie la considera entre las mejores películas del año. Normal, entre otras cosas, por el nivel de películas como "The Artist", "Hugo", "El Árbol de la Vida" o "Driver", lógicamente, muy superiores a "Beginners". Pero se nos cae el cielo encima cuando vemos la lista AFI Movies Of The Year, y comprobamos que junto con las obras de Malick, Eastwood, Scorsese o Fincher, figuran la sobrevalorada "Los descendientes" (Alexander Payne) y la esperpéntica "La boda de mi mejor amiga" (Paul Feig). Definitivamente, la tercera película de Mills ("Paperboys" de 2001 y "Thumbsucker" de 2005) ha pasado completamente desapercibida, ha sido la gran ignorada del año, tanto en la crítica como en el reconocimiento de los grandes galardones.



         Protagonizada por un consagradísimo Ewan McGregor, encarnando al dibujante Oliver, hace uno de sus mejores papeles (lejos ya de caracterizar a Mark Renton, Obi-Wan Kenobi o Edward Bloom), nos ofrece su interpretación más madura, seria, apesadumbrada y melancólica. Sabe regalar unos pocos momentos de alegría, casi siempre debido al personaje de Mélanie Laurent (Anna), para mostrarse en tonos grises y apagados el resto del film, ya sea por su aparentemente irreversible estado de soledad, por la pérdida de su padre o por la rememorada y extraña vida infantil contemplando la falta de afectuosidad entre su padre (homosexual reprimido) y su madre (una original y curiosa mujer que no respeta ninguna imposición).



        Y es que, efectivamente, es una película de corte melancólico y sutil, que compagina a la perfección un guión cuidado, ágil a pesar de todo, y nada acostumbrado, con unas interpretaciones que caracterizan magistralmente los problemas, ausencias y estados de ánimo que sufren los personajes. Por un lado, contamos con la mejor interpretación hasta la fecha del venerable Christopher Plummer (a quien pudimos ver recientemente en "El Imaginario del Dr. Parnassus", "Millennium" o "La última estación"), actor veterano y mal reconocido en lo que a premios se refiere, aunque, es prácticamente seguro que ganará el Oscar a Mejor Actor Secundario a finales de este mes. El personaje que encarna Plummer (Hal) es el más curioso, un experto en arte que, tras la muerte de su mujer, y pocos años antes de morir él, le confiesa a su único hijo (McGregor) que es homosexual. A partir de esta sorprendente declaración comenzará con un viaje, tanto interior como social, para recuperar el tiempo perdido, adentrándose en de lleno en el ambiente gay, buscando amistades que compartan sus inquietudes así como una pareja estable. Este personaje representa las ganas de vivir, a pesar de ser anciano y acabar de perder a su esposa (a quién amaba a pesar de ser homosexual), así como reencontrarse a sí mismo y explorar una vida que le pertenece y que siempre mantuvo en silencio. Representa las ganas de vivir como él mismo, aprovechando hasta el más corto período de tiempo que le quede, después de haber llevado una vida reprimida y conformista. Cierra el elenco, la francesa Mélanie Laurent, a quien pudimos ver en "Malditos Bastardos" (Quentin Tarantino, 2008) y en una retahíla de películas francesas. Laurent representa el miedo a dejar de ser libre, la libertad viciada y mal encaminada, que acaba por conducir a la soledad más absoluta, fruto de esa libertad que no entiende de permanencia ni compromiso y que acaba por estancarse en "habitaciones vacías". Se nos presentan en la película unos personajes que, curiosamente, el más vital y alegre es aquél que está enfermo, frente a dos jóvenes que están a punto de enamorarse pero que se aferran a sus traumas pasados (el fracaso anterior, por un lado, y el miedo a la pérdida de la libertad y a la soledad, por otro). No podemos dejar de hablar del perro de la película (Uggie, actor perruno del año junto con Cosmo, de "The Artist"), quien habla por medio de subtítulos, manteniendo cortas conversaciones con los personajes y dando un toque más innovador y conmovedor a la película.



        La película alterna mucho, y muy bien, entre la exposición de fotografías con un cariz meramente explicativo con el que busca ubicar no sólo espacio y tiempo, si no ideologías políticas y costumbres sociales predominantes, así como los tabúes sexuales que cada una conlleva. Todo ello, sin crear un ambiente de recriminación ni exaltación del orgullo gay, hecho que engrandece a la película y sus intenciones, ya que se mantiene en un diálogo plural y respetuoso, en el que habla de personas y no de homosexuales o heterosexuales (bien representado en el apoyo del personaje de McGregor hacia su padre y los amigos de éste), mostrando el lado más humano (ni gay, ni hetero, humano) e interior de los personajes.



         Es una película muy original e interna, melancólica pero con un tono más bien optimista, con una banda sonora emotiva y nostálgica, y una fotografía en tonos claros y fríos, se apoya en el uso de flashbacks para mostrarnos la infancia de Oliver (nada traumática ni infeliz), así como la personalidad de su madre y su trato con Hal. Es una película completamente recomendable e infravalorada, quizás difícil de ver si se tienen reticencias con el tema de la homosexualidad, pero para nada centrada en este tema, sino en el amor en general (sobretodo entre Oliver y Anna). Hal representa, indistintamente de su orientación sexual, las ganas de vivir, mayores, en muchos detalles, que los personajes más jóvenes. En conclusión, es un film melancólico y sutil, bien escrito y caracterizado y con un contenido bastante profundo.

Escenas: ¿Qué somos?, Quemadura química y Final ("El Club de la Lucha")

       
          Porque hacía mucho, mucho, que no posteaba ninguna escena ni hablaba de ninguna película. Y precisamente tenía apuntado desde hace mucho poner alguna escena de esta película, "El Club de la Lucha" (David Fincher, 1999) basada en el libro homónimo de Chuck Palahniuk, una de las joyas de la literatura norteamericana de finales del siglo pasado, así como uno de los referentes literarios de la Generación X. Esta película, que cuenta con Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter como protagonistas, y con la aparición de Meat Loaf y un jovencísimo Jared Leto entre los secundarios, es todo un referente del cine de los 90's, película de culto para muchos. Ya sea por la actitud nihilista y crítica de los personajes principales (cada uno con un trauma y una visión del mundo fruto de un desapego ataráxico), o por el planteamiento anti-cívico y primitivista del Proyecto Mayhem. La novela, y con más soltura la película de Fincher, creó una auténtica legión de adeptos, postulándose la obra como estandarte y emblema del inconformismo político-social y del más profundo y aberrante colapso ético, que aquejaba a gran parte de la juventud pesimista de los 90's. Son escenas con un mayor contenido filosófico y ético que cinematográfico (aunque los efectos de la película sean increíbles, así como su dirección, de un gran David Fincher), partiendo desde el particular y des-corazonador supuesto anti-moralista de Palahniuk.



         La primera escena, contiene un monólogo de Tyler Durden (Brad Pitt), mostrando toda la filosofía que este curioso personaje busca inculcar a todos los miembros del Club de la Lucha. El debate ético-filosófico a raíz de sus palabras es muy interesante, con conceptos anti-materialistas y espiritualistas, criticando el sistema de consumo exacerbado del capitalismo y la manipulación de los medios de comunicación.



        La segunda escena es la quemadura química que Tyler le provoca al narrador (Edward Norton), además de la perorata masoquista, nihilista y ateísta que le suelta mientras le sujeta la mano herida.

                

          La última escena es el final de la película, por lo que, si no la habéis visto o tenéis pensado verla, no os recomiendo que veáis este vídeo. Por eso mismo, no os voy a hablar más de la escena, salvo, quizás, en que deberíais prestar atención al clásico "Where Is My Mind?" de The Pixies.