Porque más de uno me ha comentado discretamente alguna vez que no ha visto "A Clockwork Orange", desde luego mi película favorita de Stanley Kubrick. Elección muy, muy difícil, ya que prácticamente todas (por no decir "totalmente todas") sus películas son excelentes, cada una en su medida y su "división" (desde "Atraco Perfecto", 1956, obviando "El beso del asesino", hasta "Eyes Wide Shut" 1999, Kubrick demostró ser una de las figuras del cine del siglo XX). Puede que el libro (Anthony Burgess, 1962) resulte difícil de leer, y no por ser enrevesado o complicado, sino por que el lenguaje "nadsat" es muy cansino, puedes leerlo, pero tendrás que buscarle el significado a las palabras. Aún así, el libro es una joya de la novela distópica británica, junto con el brillante "1984" de Orwell y "Un mundo feliz" de Huxley.
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| Fotograma de una de las escenas más censuradas de la película |
La película tuvo muchos problemas para exhibirse, sobretodo por el contenido explícito y salvaje, es lo que tiene la "ultraviolencia". Pero eso no ha impedido a las generaciones posteriores reconocer el grandísimo legado audiovisual de la película (requeriría horas, y párrafos para escribir intensamente sobre ella. Algún día lo haré, pero me temo que la película se merece mucho más que un simple estudiante de Derecho), como la forma de utilizar la música de Beethoven (Ludwig Van, para drugos), la crudeza visual del "tratamiento Ludovico", la aceleración de la escena en la que Alex, el personaje principal, se encuentra en su habitación con unas chicas, el uso de la luz en la escena de la paliza bajo el puente... En definitiva, una película algo adelantada a su época y que, incluso hoy, a finales de 2011, es muy actual. Por ello, y porque indiscutiblemente es una de las 100 mejores películas de la historia (Nº 46 AFI's 100 Years...100 Movies) y una película de culto. Es imperdonable si no la habéis visto. De verdad, imperdonable. Incluso los estudiantes de Derecho, como yo, tenemos motivos para verla, ya que presenta (y con más intensidad el libro) todo un "divagante" tratado sobre reinserción social del reo y política penitenciaria (Tratamiento Ludovico), así como el deterioro de la dignidad personal por el inminente bien común.
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| Alex sometido al Tratamiento Ludovico |
Aquí os dejo el motivo por el cual me ha dado repentinamente, por escribir hoy sobre "La Naranja Mecánica". Estaba leyendo un libro sobre películas de culto y me encontré con un pequeño análisis que me gustó mucho de esta película, escrito por Vicente Muñoz Álvarez. Podéis leerlo tranquilamente, ya que he intentado no comentar lo mismo, si bien el texto da una versión más literaria y política de la película, yo he intentado centrarme más en la película en sí, es decir, he intentado "venderos la moto". Os lo copio:
"El maestro Stanley Kubrick (que ha había filmado anteriormente películas de la talla de "Lolita", "Atraco Perfecto" o "2001, Odisea en el Espacio") se ganó el cielo en 1971 con este legado de ultraviolencia, homenaje a Ludwig Van, superando incluso la estupendísima novela de Anthony Burgess del mismo título.
La Naranja Mecánica ("A Clockwork Orange") narra la historia de un málchico que de tanto pitear moloko (ácido para los no incidiados) pierde la golová... [...¿Veis lo que os decía del nadsat?...]
Así la hubieran resumido el propio Burgess con el argot creado ex profeso para la novela, el nadsat, y su protagonista, el drugo Alex, verdugo y víctima (por este orden) de una sociedad sin ética ni valores, deshumanizada y cruel, cimentada sobre las cenizas del capitalismo y la ley del más fuerte.
Aunque Kubrick, con su mano prodigiosa, añade a la película otros valores nuevos, condensando con una elegancia sin precedentes toda la esencia de la contracultura psicodélica y pop de los años setenta y facturando una de las obras maestras indiscutibles del cine del siglo XX.
Visionaria, apocalíptica, y aún hoy (cuarenta años después) deslumbrante y moderna."
En serio, puede que ahora estemos en exámenes y bla, bla, bla. Quizás no haya tiempo para ver películas. "¡¡Y menos una de 1971, por Dios, si pensaba que en esa época no se hacían películas!!" diréis muchos. Sí, queridos "hermanitos", se hacían. Pero incluso con tal desalentador panorama, siempre nos podremos permitir un ratito de relax para ver una peli. Así pues, tomaos un vasito de moloko y vedla, no os arrepentiréis. Pinky promise.