domingo, 29 de abril de 2012

Nuevo blog: Tumblr.


Queridos lectores y esporádicos visitantes:




         Ya que cada vez más me estoy interesando por la fotografía, a la vez que cada vez tengo menos tiempo para escribir, he decidido abrir otro blog con Tumblr. únicamente de fotografía. Se llama (Sun/day) Amateur Photography. En este nuevo blog iré colgando las fotografías que vaya haciendo, y poco a poco, intentaré ir desgranando cada sección de este blog en blogs diferentes y más especializados. Para ello, y para lograr un mayor rendimiento y seguimiento tendré que cambiar los nombres, de modo que sean más identificables con el tema que se trate. "Tres Palabras (Carlos De Domingo)", es un título que nació con más broma que seriedad, y lógicamente, es un nombre que "oculta" en la red la existencia de mi blog. Si quiero hablar de cine, el título debería hacer alusión a eso, o a la música, o a la literatura, nunca mi nombre, ya que siendo un desconocido, mi nombre es posiblemente el título que menos salida podría tener en la blogosfera. Por ello, ya os he indicado mis intenciones: sin ignorar la continuidad de este blog, poco a poco, y según el tiempo me lo permita, iré abriendo blogs diferentes, más especializados, y con una capacidad de seguimiento mayor, según título, constancia y diseño. Al fin y al cabo, éste blog lo comencé bajo la exigencia de una asignatura de la Universidad, donde únicamente debía publicar los ensayos que íbamos redactando para clase. 5 meses después, ya supera las 13.500 visitas. No es ninguna cifra desorbitante, pero si tenemos en cuenta que no estudio nada relacionado con cine, ni literatura, ni filosofía y recién empecé con el mundo de la fotografía, me doy por satisfecho. Esperemos que, con grandes dosis de ganas, consiga (para bien o para mal) el mismo seguimiento con este blog.


        Espero que os gusten las fotografías y el nuevo blog, pero, pase lo que pase, no os dejéis de meter en éste, ya que aún no tengo intención de jubilarlo (de hecho, estoy esperando a las vacaciones para volver a escribir compulsivamente).



¡¡Muchas gracias a todos!!




sábado, 28 de abril de 2012

Callejeando Pt. 2













jueves, 26 de abril de 2012

Patinadoras





jueves, 12 de abril de 2012

Playa y Cielo Pt.3




























Playa y Cielo Pt.2












sábado, 7 de abril de 2012

Playa y Cielo Pt.1














sábado, 31 de marzo de 2012

2º Premio Concurso de Fotografía de la Universidad de Navarra


Anonymous: ¿Ciberactivismo o terrorismo 2.0?



jueves, 29 de marzo de 2012

Los sindicatos y su huelga general: al servicio del neardentalismo cívico


        Los sindicatos se crearon, allá por el siglo XIX, con un intenso sentimiento de necesidad y urgencia. Las relaciones laborales entre empleadores y trabajadores eran, en la mayoría de casos, injustas, explotadoras, e incluso peligrosas. En aquellos tiempos, la práctica laboral o empresarial tenía un solo fin: reportar beneficio al empresario, de modo que, no solo amortizara el capital inicial sino que le acarreara ganancias con remarcada periodicidad. Esta forma de ver la actividad empresarial, originó un "todo vale" en sentido ético-laboral. La producción, y por tanto, el beneficio bruto, era lo importante, sin valorar las condiciones laborales más básicas. Es en esta época donde podíamos ver aberraciones sociales como el trato degradante al empleado, los oficios de especial peligrosidad, el sexismo laboral, la explotación de menores, así como la falta de higiene en el espacio físico del empleo, o la falta de garantías del empleado frente a su empleador. De este modo, y sin centrarnos en una realidad tan básica como el bajo salario por el trabajo realizado, la figura del empresario era realmente tiránica y dictatorial frente a un conglomerado de trabajadores que, circunstancialmente (demografía adversa), caían en el analfabetismo, y la falta de cualificación especial para desarrollar otros trabajos distintos a los meramente físicos. Esta realidad, respaldada por una sociedad que encontraba su riqueza y acomodo en la explotación laboral, establecía, realmente, una transgresión social que favorecía el clasismo y la marginación y distancia entre las clases sociales. En este contexto, los sindicatos significaron aliento y ayuda para los trabajadores que sufrían estas prácticas laborales, ya que luchaban por causas vitales, lícitas y éticas, como el reconocimiento de la dignidad de la persona como trabajador, todo tipo de garantías en el empleo, un trato justo, y un salario y un descanso (y demás requisitos mínimos a cumplir por parte del empresario) proporcional con la actividad laboral. 


       Pero, como ya hemos dicho, eso fue allá por el siglo XIX. Casi nada, que dirían algunos, ya que en aproximadamente dos siglos hemos podido vislumbrar todo tipo de legislaciones laborales en diferentes países desarrollados. Esa misma legislación laboral que prohíbe, y supera en la línea histórica, toda práctica anacrónica propia de la industrialización y el tiranismo patronal. Seamos sinceros, actualmente, la legislación (y, por ende, la jurisprudencia) laboral está al tanto, y reconoce y obliga al empresario a cumplir hasta el más pequeño de los deberes que tiene con sus empleados. Es sencillo, el panorama laboral actual dista mucho, muchísimo, del panorama laboral decimonónico. De hecho, es un abismo tal que comprende la Constitución, la ratificación de la ONU y de la Unión Europea, la creación de los partidos políticos de los cuales se desprenden los sindicatos de moda, así como una maravillosa y aliviante Declaración Universal de Derechos Humanos. Todo esto, sin contar con la percepción humana (en algunos casos, claro) y social que rodea las relaciones negociales y laborales, así como la aparición de la ética laboral o la dirección de personas como pilares fundamentales en la personalización y competitividad en la opinión pública de la mayoría de las empresas que conocemos. Así las cosas, podríamos considerar que el sentido vital de los sindicatos está obsoleto, superado y cumplido. ¡Felicidades! Lo conseguisteis, hicisteis algo bueno por los trabajadores y la sociedad: ayudasteis a que se cumpliera algo que el cristianismo venía diciendo desde hace mucho, que todo hombre y toda mujer posee una dignidad infinita que no se puede vulnerar.


       Pero, qué difícil son las cosas. No lejos de contentarse y relamerse con las mieles del trabajo bien hecho, y la satisfacción de haber logrado cierta importancia en el panorama político en general, los sindicatos han aprovechado los descosidos democráticos y pluralistas para envolver a los ciudadanos con sus utópicos (o más bien distópicos) cantos de sirena . Hoy en día, los sindicatos se conForman como los valedores prácticos, diarios y cercanos de los trabajadores, frente a la vulneración de sus derechos, con el único superior jerárquico que la jurisdicción social. Sin embargo, es visible, palpable y notorio, que los sindicatos se comPortan como los competidores (nacionales y regionales) más forzudos de un tira-soga político que implica a toda la sociedad. Actualmente, la función primordial de los sindicatos, es, en la práctica, el "tira y afloja" entre las respectivas fuerzas políticas o empresariales. Por ejemplo, un sindicato siempre estará en contra de las sugerencias o medidas del empresario, de modo que siempre intentarán "rascar" más hacia el lado de los trabajadores. Este ejemplo, que por un lado y en la teoría se podría considerar muy beneficioso para los trabajadores, supone el freno interno de toda actividad empresarial, sin atender a razones lógicas que ponga sobre la mesa el empresario. Bien es cierto que el empresario no debe frivolizar sobre los puestos de trabajo, y es lícito que los sindicatos negocien por conservar dichos puestos de trabajo. Pero es una verdad universalmente conocida que "de donde no hay, no se puede sacar". La actividad empresarial, como pilar fundamental del desarrollo económico y competitivo de una sociedad (más en términos de globalización), supone tomar decisiones difíciles (de ahí, el gran beneficio económico que puede reportar si se desarrolla correctamente), decisiones que corresponde al empresario o al consejo administrativo y que, al igual que sobre los empleados, repercutirán sobre la propia empresa. De este modo, los sindicatos se inmiscuyen, so pretexto de vigilar los derechos de los trabajadores, en decisiones que no les competen, sobre materias que igualmente no les competen, condicionando el margen de maniobra que, legítimamente (ya que, podríamos decir, para eso es su empresa) posee el empresario o empleador. Otro ejemplo, sería la negativa constante y reiterada a toda medida o reforma que un partido de la derecha crea conveniente desarrollar. Independientemente de lo adversa que sea cualquier situación, y al igual que en el caso de la empresa con el "empecinamiento sindical", un sindicato sirve más a la ideología de izquierdas que a la propia lógica política-social. Es un "NO" continuo a lo que diga el empresario o la derecha, es desatender necesidades (que acaban afectando a los propios trabajadores) por acumular importancia política (que la tienen) y afiliados en busca de, cómo no, más (lo que sea: salario, seguros médicos, prestaciones laborales...). La principal arma que tienen los sindicatos es el poder de convocatoria, aderezado con una sutil y nutritiva capacidad para la manipulación mediática y retórica. Como corderitos dulces e inocentes, los afiliados obedecen toda pretensión kamikaze que busque la obtención de mayor poder institucional por parte de su sindicato, manifestando notablemente la falta de inteligencia y criterio, por un lado, y de ensimismamiento y encerramiento político, por otro.


        Asimismo, los sindicatos se postulan como entes que ahí están, que van de la mano con la izquierda del país, y que de vez en cuando (es decir, a diario) dan su opinión intelectual, docta y sabia (nótese la ironía) sobre mercados internacionales, productividad, medidas fiscales y políticas laborales. Para más inri, los sindicatos predominantes en la actualidad, CC.OO. y UGT se desgranan de partidos políticos de corte comunista y socialista respectivamente, lo cual los coloca, por antonomasia y definición, como confesos enemigos de la economía capitalista, que es la división en la que juegan, en la actualidad, prácticamente todos los países desarrollados. Igualmente, mantiene un carácter sectario y de (hipotética) unidad frente al empresario o al político de derechas. Más concretamente, resulta bochornosa la hipocresía fáctica de personajes como Cándido Méndez, secretario general de UGT, que, escándalo tras escándalo, resulta que tanto su sindicato, como CC.OO. tienen cuentas millonarias fruto de los irregulares ERE's de Andalucía. Si por los sindicatos fuera, directamente, no nos encontraríamos en una sociedad como en la que nos encontramos, ya que propugnan una teoría socialista y comunista, teorías ya superadas y de difícil práctica. Por ello, es una realidad que los sindicatos forman parte de esa clase política y ciudadana que vive anclada en un pasado teórico y puramente ideológico, donde no importan los intentos fallidos por parte de los soviéticos y sus países satélites.


      Pero, de forma equidistante a estas cuestiones, nos encontramos con la gran expresión del neardentalismo cívico: la huelga general. Lo que en un principio es un derecho constitucional, el derecho de huelga, se contrapone como la carta blanca de todo ciudadano para no-trabajar y criticar las medidas gubernamentales. Pero no solo eso. Seamos sinceros, ¿de verdad creemos que unos sindicatos que proceden de la izquierda más extrema, no van a manifestarse contra un partido de derechas, actúe correctamente o no? Claro que no, se manifestarán aunque les dejen a los sindicatos redactar un nuevo Estatuto de los Trabajadores. Realmente, es un cruce entre crítica política-ideológica y laboral, todo ello condensado con la errática e indecorosa creencia de que la Derecha+Iglesia+ClaseMedia/Alta únicamente quiere restringir los derechos de los trabajadores. Lo podemos oír en cada entrevista a los sindicalistas, hoy mismo, en la televisión o los periódicos. Supuestamente, los sindicatos están luchando contra la inminente restricción de derechos de los trabajadores. Y quien dice restricción, dice vulneración, erradicación, violación o menosprecio, precisamente de unos derechos que poseemos todos los españoles. Todos, ya que todos tenemos el derecho al trabajo y podemos ser sujetos de obligación y derechos por parte del Estatuto de los Trabajadores. Entonces, ¿qué podrían decir los sindicalistas? ¿que la Derecha, es decir, el Partido Popular = Gobierno de España, intenta crear un desbarajuste para aquellos empleos o contratos que no se blindan tanto con la presente reforma? No, son simples ganas de crear una desestabilidad política y de opinión pública que mine la credibilidad institucional de un Gobierno en ciernes y que, la verdad sea dicha (le pese a quien le pese), tiene que hacer frente a una errática y dolorosa herencia de malestar social, económico y moral. Esa misma herencia que, en el plano moral, hace odiar, por parte de la izquierda todo movimiento político y completamente legítimo (una mayoría absoluta lo respalda) que realice la derecha, criticando lo incriticable, por simple gratuidad y facilidad para hacerlo. Porque sí, mucha crisis económica, y de valores, pero ahora podemos ver el envilecimiento retrógrado y "zancadillesco", de la izquierda más deshonrosa, que no deja de tirar los pocos trastos que le quedan no sólo contra el Partido Popular, sino con una inmensa mayoría de españoles que le votó en las Elecciones Generales. Precisamente, a propósito de esta afirmación, no han dudado en "revocar" esa pasada y aplastante victoria, por una fría acogida en las elecciones autonómicas, que supondrán, con toda seguridad, unos cuantos kilómetros más bajo tierra para la inerte y "palurdizada" Andalucía.


        Pues bien, hoy 29 de marzo de 2012, sufrimos otra huelga general. Una huelga general que indica, como nunca antes lo había hecho, la falta de criterio y ganas de ayudar de los sindicatos y de la izquierda en general, que se postula como eterno crítico-destructivo con respecto a su sucesor en el Gobierno (actividad favorita de la izquierda: manipular, mentir, criticar, avivar llamas de odio fraticida...). Resulta interesante, dentro del ambiente huelguista, como los sindicalistas han querido fusionar dos artículos de la Constitución (los sindicatos aparecen en el 7º), como son el que reconoce los Partidos Políticos, y el 8º que trata sobre las Fuerzas Armadas. Me refiero, claro está, a las prácticas coactivas que, en voz y puños de los piquetes, conlleva toda huelga general "que se precie". Si, en principio, la misma huelga general presenta un claro objetivo y pretensión de un ente concreto, es lógico entender que la credibilidad y éxito de éste es producto directo del éxito de la propia huelga. Así las cosas, el éxito de todo sindicato y sindicalista se deriva del seguimiento de la huelga general. ¡Pero qué listos son! Algo que, históricamente, es muy propio de la izquierda, es el desorganizado y caótico trato hostil, una convicción que solo la ignorancia y el odio puede generar. De ahí, de ese precioso mejunje, sale la figura del piquete. Esta figura, que ya nadie recuerda su sentido en los inicios de los sindicatos, se ha perfilado como el lado violento, delictual, agresivo y antijurídico de la huelga. Vale, lo reconozco, existe un derecho a la huelga, pero este derecho jamás preponderará sobre la libertad individual y personal de todo hombre y toda mujer. El verdadero logro de la humanidad tras un tormentoso siglo XX fue la ratificación institucional del Estado de Derecho y la consideración de plena libertad para los ciudadanos, dentro de lo permitido en el marco de la legalidad. Por ello, es un horrible abuso, que siquiera puntualmente (ya que, gracias a Dios, huelgas generales no hay todos los días) exista una figura tan redomadamente ilegal e ilícita en su práctica habitual. Como todos sabemos, los piquetes coaccionan a comerciantes o trabajadores, para que se unan (forzosamente) a la huelga, lo cual consiguen gracias a la manada que tiene detrás, que no para de intimidar y proferir alaridos hostiles. El piquete, es un cruce entre embaucador y inquisidor de la peor calaña, que no duda en convertirte a su atea "religión", so pena de desagradables consecuencias nada purificadoras. Igualmente, el vandalismo va de la mano con esta figura, ¿si uno tiene la libertad de coaccionar y provocar cierres en los comercios, porque no la iban a tener sus compañeros a la hora de destrozar mobiliario urbano y privado? Continuamente podemos ver como todo un sindicato o marcha sindical se ve perjudicada por la actuación de unos pocos (o eso queremos creer) que no duda en llevar a la práctica la coacción, las amenazas o el vandalismo. Pero esto no solo genera un daño económico, estos hechos ponen de manifiesto la crudeza moral de los sindicatos que lo toleran y lo promulgan. En días como hoy, podemos ver la falta de educación de los sindicatos, a base de gritos, insultos, proclamas absurdas, además de las ya citadas coacciones. No dudan en hacer "ruido", un ruido destinado a la expansión del mensaje sindical, pero que realmente, pone de manifiesto la verdadera naturaleza anti-social de estos sujetos, auténticos neardentales cívicos, o mejor dicho, in-cívicos. Los sindicatos llevan toda la vida con el verbo LUCHAR como máxima proclama, como si de una auténtica guerra empleado-izquierda&empresario-derecha se tratase, difamando toda postura de acercamiento negocial. En plena era de los derechos humanos, al menos en un plano tan notorio como éste, es intolerable el lenguaje sindical de hoy en día, un lenguaje que cual proclama bolchevique llama a avivar un odio de generaciones pasadas que verdaderamente sufrieron el coste de sus acciones.


jueves, 22 de marzo de 2012

"Biopic: un género diverso" Pt. 1


        Porque, si nos fijamos en los últimos años, seguramente podremos escoger un buen número de películas que, con mayor o menor repercusión o reconocimiento , pertenecen a este género: el biopic o película biográfica, aquél tipo de película que recoge las andanzas de personajes históricos o reales. Con el tiempo, este género se ha consolidado como uno de los más fiables y demandados, por varios motivos. En primer lugar, acerca a los espectadores personajes históricos que no tienen porqué ser por todos conocidos (rescatar personajes de tiempos pasados, o que pertenecieron a una época o una profesión concreta). En segundo lugar, debido a que ver una película es más cómodo para el ciudadano medio que leer una biografía escrita, con la inversión de tiempo que ello conlleva. Igualmente, realizar un biopic, dependiendo de la perspectiva que éste tenga en relación al personaje principal, podrá conllevar facilidades a la hora de conseguir financiación (fundaciones o asociaciones relacionadas con el personaje), aunque no siempre sea lo ideal, ya que puede interferir, mediante pacto o negociación, con la visión que quiere transmitir el guionista. Además, retratar a un personaje de interés público en una película, supone un reclamo publicitario muy superior a lo que pueden conseguir otras películas, ya que movilizan, dependiendo del nivel de reconocimiento del personaje, a simpatizantes y retractores, movidos por el morbo que provoca la adaptación cinematográfica de una vida real, que supuso cierta importancia en algún medio específico. Del mismo modo, el biopic, dada su dificultad interpretativa (no solo un parecido físico aproximado, sino estudio del acento/lenguaje/gesto/expresiones, así como el humor/temperamento del personaje), supone un reto para distinguidos actores y actrices que no dudan en embarcarse en producciones de este tipo, ya que en la mayoría de los casos, encarnan a personajes de relativa y visible importancia, lo cual suele verse traducido en nominaciones a los grandes galardones. Además, la dificultad añadida para el equipo técnico es impresionante, ya que no parten de cero, sino de la realidad, una realidad vivida y transitada por personas que podrán juzgar la verosimilitud de los escenarios, sucesos, fechas, anécdotas y reacciones de los personajes. La existencia de este género es, prácticamente, visible desde los mismos orígenes del cine, como podemos ver en 1917 con "Cleopatra" de J. G. Edwards, o "The King Of Kings" (Cecil B. DeMille, 1927), primera película de la que será una larga tradición de filmes con Jesucristo de fondo. 
Renée Jeanne Falconetti en "La pasión de Juana de Arco",  de Dreyer
          Igualmente podemos ver como, desde los primeros tiempos también, los biopics se interpretaban por primeras filas en el mundo de la interpretación (o que bien sirvieron para acabar de consolidar la carrera de muchos de ellos), como podemos ver con los roles de Walter Huston (Oscar a Mejor Actor de Reparto en 1949 por "El Tesoro de Sierra Madre", de su hijo John Huston) en "Abraham Lincoln" (Griffith, 1930), Charles Laughton en "La vida privada de Enrique VIII" (A. Korda, 1933), Greta Garbo en "La reina Cristina de Suecia" (Mamoulian, 1933) o Marlene Dietrich en "Capricho imperial" (Von Sternberg, 1934), película gracias a la cual se dio a conocer. Además de estos actores de reconocida trayectoria, tanto cinematográfica como teatral, podemos contemplar las interpretaciones de grandes nombres como Bette Davis ("La vida privada de Elizabeth y Essex" de Michael Curtiz, 1939), Henry Fonda ("The Return Of Frank James" de Fritz Lang, 1940), Gary Cooper ("Sargento York" de Howard Hawks, 1941), así como la dupla Fred Astaire-Ginger Rogers, Errol Flynn, semidiosas como Ingrid Bergman o Katharine Hepburn, estrellas como Laurence Olivier o Vivien Leigh, o inmortales galanes como Cary Grant o William Powell. De todos estos biopics de la primera mitad de siglo, brillarán con luz propia "La pasión de Juana de Arco" (1928) de Dreyer, o "Yanqui Dandy" (1942) de Curtiz.
Charlton Heston en "Ben-Hur", de Wyler
         A partir de 1950, veremos un nuevo resurgir de la película biográfica de la mano de una nueva generación de actores, donde destacará especialmente Charlton Heston (Oscar a Mejor Actor en 1959, por "Ben-Hur" de Wyler), con un total de 5 interpretaciones de este género. Asimismo, la lista de actores y actrices que acercarán al público la vida de personajes históricos es casi incontable, siendo casi inexistente el caso de actores de primera fila que no hayan participado en proyectos de estas características. Tan solo en las década de los 50's y los 60's, podemos ver las actuaciones de James Mason ("The Desert Fox: The Story Of Rommel"), Marlon Brando ("Julius Caesar", "Viva Zapata!"), James Stewart ("Música y Lágrimas"), Bette Davis ("The Virgin Queen"), Richard Burton ("Alejandro Magno", "Becket", "Ana de los mil días"), Paul Newman ("Marcado por el odio", "Dos hombres y un destino") o Kirk Douglas ("El loco del pelo rojo", "Espartaco"). De similar importancia, y ya entradas en la década de los 60's, aparecen algunas de las películas más importantes de la época (caracterizada por el cine épico o péplum), grandes éxitos la mayoría de ellas, como por ejemplo, "Espartaco", la película maldita de Kubrick, protagonizada por Kirk Douglas y Peter Ustinov (ganador ese mismo año del Oscar), "El Cid" con Charlton Heston, "Lawrence de Arabia" con Peter O'Toole, "La historia más grande jamás contada" con el fetiche de Bergman, Max Von Sydow, o "Andréi Rubliov" filme de Tarkovsky protagonizado por el desconocido Anatoli Solonitsyn. Por otro lado, nos encontramos con las grandes triunfadoras del género en la faceta interpretativa en esta década (consiguiendo los Oscar en la categoría de Mejor Actor y Mejor Actriz) en filmes como "The Miracle Worker" (Oscar para Anne Bancroft), "Un hombre para la eternidad" (Oscar para Paul Scofield), "Funny Girl" (Oscar para Barbra Streisand), "El león en invierno" (Oscar para Katharine Hepburn, y nominación para Peter O'Toole), sin olvidarnos del bochornoso costo y posterior decepción de "Cleopatra" (con una grandísima Elizabeth Taylor y Richard Burton, filme dirigido por Joseph L. Mankiewicz, hermano de Herman Mankiewicz). 
Robert De Niro en "Toro Salvaje", de Scorsese
         En la siguiente década, podremos ver a Richard Harris y Alec Guinness en "Cromwell" (1970), a George C. Scott ganar el Oscar por "Patton" (1970), así como a Al Pacino ("Serpico", "Una tarde de perros" o "Justicia para todos", con sendas nominaciones al Oscar por cada película), Christopher Plummer y Sean Connnery en "El hombre que pudo reinar" (1975), o a Robert Redford y Jason Robards en "Todos los hombres del presidente". En la década de los 80's podremos ver algunas de las mejores películas que se recuerdan de este género, con grandes filmes como "Toro Salvaje" (Martin Scorsese, 1980), que bien le valió su segundo Oscar a Robert De Niro, "Carros de fuego" (Hugh Hudson, 1981), ganadora de 4 Oscar (incluyendo Mejor Película), "Gandhi" (Richard Attenborough, 1982), ganadora de 8 Oscar (incluyendo Película, Director y Actor, Ben Kingsley), "Amadeus" (Milos Forman, 1984), biopic sobre W. A. Mozart, ganadora de 8 Oscar (incluyendo, al igual que "Gandhi", los premios a Mejor Película, Director y Actor, F. Murray Abraham), "Se acabó el pastel" (con Meryl Streep y Jack Nicholson), "El último emperador" (Bertolucci, 1987), impecable película franco-ítalo-china con una increíble fotografía, ganadora de 9 Oscar, Oscar para Sean Connery por "Los intocables" (Brian De Palma, 1987), así como sendos Oscar con tintes irlandeses para Daniel Day-Lewis y Brenda Fricker por la magistral "Mi pie izquierdo" de Jim Sheridan, en 1989, y "Nacido el 4 de Julio", segundo Oscar para Oliver Stone y primera nominación para Tom Cruise. 
Anthony Hopkins en "Nixon", de Stone
        En la década de los 90's, la lista de películas biográficas será más prolífica, con filmes como "Godfellas", "The Doors", "JFK", "Chaplin" (nominación de Robert Downey Jr.), "En el nombre del padre" (7 nominaciones a los Oscar), "La lista de Schindler", "Ed Wood" (segunda película Burton-Depp, Oscar para Martin Landau), "Criaturas celestiales" (cuarta película de Peter Jackson), "Braveheart" (5 Oscar, incluyendo Mejor Película), "Nixon", "Casino", "Shine" (Oscar para Geoffrey Rush), "Kundun", "Elizabeth", "Boys Don't Cry" (primer Oscar para Hilary Swank), "The Insider" (filme de Michael Mann, que contó con Al Pacino, Russell Crowe y Christopher Plummer y obtuvo 7 nominaciones) o "Man On The Moon". Cada una de estas películas, analizadas una a una, resaltan la importancia que presentaba ya en los 90's este género. Dos nombres importantes en esta década serán Oliver Stone (finalizó la década anterior con un Oscar bajo el brazo), y Martin Scorsese. Si bien, todos sabemos que Stone es un director políticamente incorrecto, sin tapujos a la hora de airear su ideología de izquierdas y auto-crítica con su país, tras el éxito de "Platoon" y "Nacido el 4 de Julio", dejará de lado el cine bélico con temática de la Guerra de Vietnam, para adentrarse en el biopic hasta en tres ocasiones. El primer caso tendrá lugar en 1991, con "The Doors", interpretando Val Kilmer a Jim Morrison, no obstante, la película tuvo una fría acogida entre los seguidores de Morrison y su grupo. Sus otras dos películas, "JFK" (1991) y "Nixon" (1995), sí se centrarían en su segunda gran fijación (por detrás de Vietnam y sus consecuencias), el análisis político, siendo un referente en el biopic de temática política (biopic político). "JFK" es una cinta con una interpretación más diversa y grupal (Kevin Costner, Tommy Lee Jones, Kevin Bacon, Gary Oldman, Joe Pesci...), centrada en la investigación del asesinato de Kennedy en 1963, sin existir roles superpuestos, como sí sucederá en "Nixon", cinta monopolizada (interpretativamente) por un grandísimo Anthony Hopkins que resultó nominado al Oscar por su caracterización del Presidente Richard Nixon. En este filme, Stone arremete con dureza contra Nixon, por el escándalo del Watergate, la política bélica en Vietnam, así como la pretensión de mostrar a un Richard Nixon más humanizado, o quizás, ridiculizado, resaltando taras físicas o temperamentales. El segundo nombre propio será Martin Scorsese, director centrado en las relaciones de la mafia, así como el mundo del crimen italo-americano. En esta década dirigirá una de sus mejores películas, "Uno de los nuestros (Godfellas)" (1990), no obstante, esta película no estará enteramente basada en hechos reales, sino que beberá directamente de "Wiseguy", de Nicholas Pileggi, para completar el que será uno de los guiones adaptados más completos de Scorsese (nominado al Oscar). Esta película, una de las 100 mejores de la historia según la AFI, no acaba de ser un biopic, pero tampoco debemos ignorar su carácter originariamente real. Siguiendo en esta línea, y repitiendo con sus actores (por la época) fetiches, De Niro y Pesci, filmará "Casino" (1995), igualmente con la temática de la mafia, y con más contenido real que su anterior película, creando otra de las (para quien esto escribe) mejores cintas de la mafia que se recuerden. No obstante, dará un salto con "Kundun" (1997), al filmar la historia del exilio político del Dalái Lama, tema completamente alejado a su tradición cinematográfica, que, a pesar de tener 4 nominaciones a los Oscar en su haber, no deja de ser una de sus películas más insulsas. Además de estos dos cineastas, podemos encontrarnos en 1993 con la obra maestra de Steven Spielberg, "La lista de Schindler", ganadora de 7 Oscar (incluyendo Película, Dirección, Guión Adaptado y Fotografía), filme basado en la ayuda que prestó Oskar Schindler a sus empleados judíos durante el genocidio nazi, incluyendo todo un homenaje hacia este personaje (no olvidemos que Spielberg es judío), que observamos en las secuencias finales del filme, donde podemos ver representado el "agradecimiento del pueblo judío hacia alguien que no dudó en prestarles ayuda"
Johnny Depp en "Ed Wood", de Burton
           Dos de las películas arriba citadas, "En el nombre del padre" de Jim Sheridan"Ed Wood" de Tim Burton, presentan una diferencia clara con sus congéneres coetáneas: el filme de Sheridan es una dura crítica contra el sistema legal británico, conformando la más dura de sus películas en su ciclo de cine sobre el conflicto Inglaterra-IRA, en cambio, la película de Burton conformará todo un homenaje a Ed Wood Jr., el que (según dicen) es el peor director de cine de la historia. Ambas películas tienen mucho que comentar desde un punto de vista más personal. La primera, el filme de Sheridan, es su tercera película (tras su magistral ópera prima, "Mi pie izquierdo"), y si bien su cine se basaba únicamente en Irlanda ("Mi pie izquierdo" es el biopic de Christy Brown, y "El prado" es un filme más bien costumbrista), con esta película comienza su ciclo sobre el IRA y el conflicto irlandés, siendo ésta la película más crítica con la justicia inglesa, desde un punto de vista neutral (con "The Boxer", Sheridan se des-marcará también de los actos del IRA), conformándose como un biopic excesivamente dramático y duro, bien definido en su pretensión de trasladar al espectador la impotencia que sufren los protagonistas, increíblemente caracterizados por los nominados al Oscar Daniel Day-Lewis y Pete Postlethwaite. En segundo lugar, "Ed Wood" será un cruce entre biopic y comedia (biopic paródico), no tanto por la realidad que presenta el filme, sino por el tratamiento que le dan tanto Burton como los guionistas de la película. Y la verdad es que no es para menos, ya que realizar una película sobre uno de los directores más bizarros que se recuerden, hoy completamente aceptado por ese "cajón de sastre" que supone el cine de culto, no es el mejor pretexto para hacer una película dramática, sino más bien un híbrido entre drama (situaciones) y comedia (reacciones), que aprovecha la comicidad de Depp y Murray para centrarse en una estética artificiosamente decrépita, como paradoja entre la mentalidad de Ed Wood (imaginativa, abierta) y la fotografía del filme (B/N, desgarbada). 

martes, 13 de marzo de 2012

Historia de... "El Rey Pescador"

- ¿Conoces la historia de "El rey pescador"?
- No
- Comienza cuando, siendo niño, el rey tiene que pasar una noche solo en el bosque para demostrar su valor y poder convertirse en rey. Mientras pasa la noche solo, le sorprende una visión sagrada. En la hoguera, se le aparece el Santo Grial, símbolo de la gracia divina del Todopoderoso. Y una voz le dice al niño: Tú custodiarás el Grial para que pueda curar los corazones de los hombres. Pero el muchacho quedó cegado por la impresionante visión de una vida llena de poder, gloria y belleza, y en un estado de inmenso asombro, sintiéndose por un instante no como un niño, sino invencible, como Dios, se acercó a la hoguera para coger el Grial, y el Grial desapareció, quedando su mano en el fuego, lo que le produjo grandes quemaduras. A medida que el niño crecía la herida se hacía más profunda, hasta que un día, la vida perdió aliciente para él, ya no tenía fe en los hombres, ni en sí mismo. No podía amar, ni ser amado, estaba hastiado por sus experiencias, y empezó a morirse. Cierto día, un tonto penetró en el castillo y encontró solo al rey. Y al ser tonto, era ingenuo, y no vio que era el rey, solo vio un hombre a solas, lleno de dolor. Y le preguntó al rey: ¿Qué te aflige, amigo? Y el rey le respondió: Estoy sediento, y necesito agua para refrescar mi garganta. Y el tonto cogió una copa que había en su lecho, la llenó de agua y se la dio al rey. Y cuando el rey comenzó a beber, se apercibió que su herida estaba curada. Miró a sus manos, y allí estaba el Santo Grial que había buscado durante toda su vida. Se volvió hacia el tonto y le dijo: ¿Cómo has encontrado tú lo que mis mejores y más valientes hombres no han podido? Y el tonto respondió: No lo sé, solo sé que tú tenías sed. 


"El Rey Pescador" (Terry Gilliam, 1991)

lunes, 12 de marzo de 2012

Metropol, "My Own Gravity: calidad gratuita con un solo "click"



         No hace mucho, revisando el correo electrónico, entre inútiles mails con publicidad y ofertas especiales de Fnac, me encontré con un mail cuyo asunto decía así: "Si eres blogger, y te gusta Vetusta Morla, te interesará esto". Movido por la curiosidad, lo abrí, y acto seguido, pulsé el link que me llevaría a la descarga gratuita del álbum de aquél desconocido grupo. ¿Resultado? una grata e increíble sorpresa. El grupo se llama "Metropol", cuyas andaduras empezaron formales empezaron poco antes de 2006, allá por donde publicaron su primer EP directamente desde MySpace. Con los años, este quinteto natural de Valencia, ha ido perfeccionando su técnica, hasta ofrecernos, gratuitamente, "My Own Gravity", su increíble álbum de debut.


         La verdad sea dicha, me esperaba un grupo completamente indie, que alternara entre el rock y el power pop, y que tuviera ciertos regustos folk, en cambio, encontré un grupo de alternative rock, con una composición armónica muy trabajada, un teclado con una importancia muy acertada y unas guitarras por las que muchos pagarían lo que cuesta el álbum físico. "My Own Gravity", disco auto-producido, se consolida como uno de los mayores éxitos de la historia de MySpace, como un grupo desconocido que depende de redes sociales, sin contratos con discográficas ni tratos de favor, se deja guiar por su pasión, trabajando en un disco que sabe a gloria, un debut prometedor y que, en sí mismo, supone muchos años de evolución y pulimentado, en tan solo un salto. Os aconsejo que os descarguéis el disco (no perdéis nada, es completamente gratuito), y veréis que otros grupos, bastante inferiores cualitativamente, sí poseen contratos con discográficas y un reconocimiento inmerecido, quizás, en comparación con Metropol.

martes, 6 de marzo de 2012

Hablemos de cantautores, hablemos de "Azul y Gris"



          Porque para disgusto de todos, atravesamos una época en la que lo comercial y lo fácil están a la orden del día. Una época en la que lo monótono y lo pegadizo mueven montañas. Una época en la que lo complejo y lo armónico están tristemente incomprendidos, donde lo sutil y lo propio se ven menospreciados por la ineptitud generalizada. Porque, hoy en día, hablar de cantautores es evocar tiempos pasados y leyendas de fantasmas, recordar viejas voces y grabaciones en cassette. En este triste panorama, donde hacerse un hueco en radios y estanterías es complicado, sobre todo con un género denostado y personal, aparece un dúo navarro dispuesto a ubicar, en la actualidad, el género de cantautor. Dos jóvenes entusiasmados en demostrar que cualquier tiempo pasado no tiene porqué ser mejor. Hoy en día, si queremos hablar de jóvenes cantautores, hablemos en presente, hablemos de Azul y Gris. Formado por María Garagalza y Javi Martín Lanas, ambos pamploneses, este dúo, que empezó con la única intención de hacer un cover para una fiesta, ha acabado componiendo e interpretando canciones propias, y con un sello propio (quizás nos recuerden en la composición a Ismael Serrano y la entonación a Amaia Montero). Tienen el mérito impagable de haber sabido revitalizar y rejuvenecer un género olvidado, y que ahora recordamos muy bien aquellos que nos hemos dejado llevar por sus canciones, gracias a la maravillosa voz de María (cantante del Orfeón Pamplonés) y la habilidad de Javi con la guitarra. A continuación os dejo una de las canciones que interpretaron hace dos años en el concurso Cantautores, organizado por el servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Navarra, se titula "De fuego, espina y carmín" y, para quien esto escribe, su canción más pasional y fogosa.



           Hace poco, participaron por segunda vez en Cantautores, llegando a la final, aunque si bien, y curiosamente, no obtuvieron ningún premio, su actuación supo a triunfo para todos los que estuvieron allí escuchándoles. Y es que frente a ritmos más pegadizos, gustos más genéricos, espectacularidad en el escenario y diversidad armónica e instrumental más amplia, es difícil competir con la sola voz y guitarra de un par de cantautores. Siendo el nivel de esta edición bastante alto, y destacando la diversidad que pudimos ver (desde ska, glam&hard rock, power pop hasta urban&fussion rock), Azul y Gris destapó una tremenda personalidad en todos los sentidos, igualados tan solo por Six Miles Wide (3º Premio) y los ganadores Cero a la Izquierda, huyendo de clichés vistosos y sobre-explotados, haciendo simplemente lo que sentían acorde con su género y su música. Es en este aspecto donde podemos ver la valentía de no transgredir lo propio para acaparar también el gusto más impersonal y comercial, valentía que vemos en Azul y Gris y que acaba por ganarse a aquellos que nunca se interesaron en este género (claro ejemplo: yo). A continuación, os dejo una de las canciones que interpretaron este año en Cantautores, "Soldados y princesas":



            ¿Algún día, o en alguna edición, una voz y una guitarra podrá sonar más alto que todo un regimiento instrumental? Podemos ver que, exento de una ideología o una inquietud política, este género ha ido perdiendo importancia con los años. No sólo eso, sino que la sociedad y demanda musical casi ha silenciado a cantautores en potencia antes de componer un par de canciones. Ser cantautor es duro, no da dinero, y no disfruta en la actualidad del reconocimiento y el seguimiento masivo que se le da a otros tipos de grupos. Estos son valores añadidos que dan fuerza a las letras y al sonido de Azul y Gris, cómo dos jóvenes que nacieron en medio del pop y el rock han sabido encontrar lo que les gusta, y se dedican a ello. Casi como si estuviéramos hablando del folk o el rockabilly, Azul y Gris ha conferido un aire retro que renueva algo lamentablemente perdido, algo que ya apenas llena estadios, a no ser que nos vayamos a Latinoamérica, donde se resisten a perder los sonidos de la Nueva Trova y la Nueva Canción. Más abajo, os dejo una canción de su maqueta, "Tu quieta inquietud", una de las canciones donde más vivacidad le dan a la voz, y una de sus melodías más abiertas.

                

         Con razón de este post, pude hablar con María para hacerle una breve entrevista sobre los orígenes de Azul y Gris, influencias y sus experiencias en ambas ediciones de Cantautores. Aquí os dejo la entrevista:

  Buenas tardes María, ante todo, muchas gracias por dejar que te haga una pequeña entrevista sobre Azul y Gris. Yo la verdad es que sé de su existencia desde hace casi 3 años, pero, ¿desde cuando lleva Azul y Gris en activo? ¿Como surgió?

  Surgió hace unos cuatro años o así, cuando ambos estábamos en 1º de Bachiller y decidimos presentarnos al Festival de Navidad de nuestro instituto, ya que ambos llevábamos mucho tiempo en el mundo de la música, Javi en el conservatorio y yo en el Orfeón Pamplonés. Ensayamos varios días y decidimos que íbamos a tocar “Puede ser” de Amaia Montero y Dani Martín. Resulta que el mismo dia de la actuación no pudimos tocar porque estábamos los dos con un resfriado tremendo, pero a raíz de eso comenzamos a ensayar más, y ya con temas nuestros.
  
Casi con toda libertad os he catalogado como cantautores, ¿estoy en lo correcto?

  Sí, se podría decir que somos cantautores. De pop, tenemos poco, pero algunas de nuestras canciones podrían llegar a parecerlo. Pero, la verdad, es que muy poco, principalmente somos cantautores. 

  En un panorama musical tan comercial, y donde lo underground está reservado a los artistas con más personalidad y creatividad, ¿cómo os dio por éste género (cantautor)? ¿no os habría resultado más sencillo crear melodías más cercanas al pop?

  Sí que es más sencillo crear y componer siempre lo que está llevando en ese momento, lo que gusta y lo que es más comercial. Pero como éramos un dúo, guitarra y voz, decidimos decantarnos por algo más personal e íntimo como es el género de cantautores. Aparte, la formación musical que teníamos en ese momento era más clásica que otra cosa. Nos resultaba más propio, tanto por gustos personales como por formación, dedicarnos a este género musical.

  ¿Como definirías la situación de este género en la actualidad?

  El género de cantautores está decayendo bastante, por no decir que casi está ya en el olvido. Hubo una época, la de Serrat, en la que los cantautores estaban de moda, la gente escuchaba ese tipo de música, aunque creo que más por gustos, la gente se guiaba, simplemente, por lo que había en España y lo que estaba de moda. Han existido épocas para todos los gustos, en las cuales han predominado un tipo de música diferente y variado; el rock&roll con Elvis, el rock con Queen, el pop con Mecano, entre otros, si bien creo que la música se puede comparar con la ropa: la gente lleva o se pone lo que en ese momento está de moda, desechando lo que ya no se lleva. Ahora nos han inculcado que estamos en la era de los grupos de pop y pop-rock- Y eso, poco lugar da al reconocimiento de una sola guitarra con una buena voz.

  ¿Ismael Serrano en la guitarra, y Amaia Montero en la voz y la entonación? ¿Me equivoco mucho? ¿A cuál de los dos crees que os acercáis más?

  La gente nos suele comparar con ellos. A mí siempre me dicen que canto como Amaia, cosa que no siempre recibo del todo bien. No porque no me guste ella, sino porque no me gusta que me comparen con nadie. Me gusta tener mi propio tipo y timbre de voz. Aunque nunca te desagrada que te comparen con una gran artista como ella con una voz tan preciosa. A Javi sí que suelen decirle que las canciones se parecen a las de Ismael Serrano, por los punteos y giros en la guitarra. Sin embargo, en ningún momento intentamos copiarlos ni parecernos a ellos. De todos modos, sí que es cierto que todos los grupos de música tienen sus influencias y en este caso puede que ellos sean parte de las nuestras. También nos duelen decir, sobre todo en una de nuestras canciones ("La orilla del Sol"), que nos parecemos al sonido de La Oreja de Van Gogh, en el sonido en general, ya que la melodía tiene claros puntos en común.

  ¿Como os lleváis Javi y tú a la hora de componer y crear las letras? ¿Impone alguno de vosotros sus gustos particulares a la hora de componer, o coincidís siempre en todo?

  Tengo que decir que las letras las crea él, yo solo doy el visto bueno e intervengo en algunas cosas que quizás se puedan mejorar un poco. Ojalá tuviera yo la facilidad y la originalidad que tiene él para componer y crear canciones tan bonitas, pero no la tengo. Aunque sí que es cierto que antes de tocarlas, yo tengo que hacer alguna que otra revisión (risas). Por supuesto que, como todos los grupos, no siempre coincidimos. Es más, casi siempre discrepamos, pero sabemos decir las cosas con tranquilidad sin llegar a crear conflictos, y siempre llegamos a un punto de común acuerdo.

  ¿Hay paz en los ensayos, o acabaréis algún día como los hermanos Gallagher?

  Hay paz, hay paz. Lo normal es que la haya, aunque como ya te he dicho antes, en una relación tanto de pareja, como profesional o musical, nunca se puede mantener sin discrepar en algunas ocasiones. Y, en este caso, nuestra relación de dúo, hay acuerdos y desacuerdos, cosas en las que coincidimos y cosas en las que estamos muy lejos el uno del otro. Pero siempre sabemos conseguir una cosa que nos agrade a ambos. 

  Como ya hemos dicho, recientemente, y por segunda vez, participasteis en el concurso de Cantautores de la Universidad de Navarra, llegando a la final. ¿Cómo fue la experiencia? ¿crees que, a pesar de llamarse el concurso "Cantautores", lo que realmente se buscaba era convocar a grupos noveles y no auténticos cantautores, como género específico?


  Nos hemos presentado en dos ocasiones, la primera vez, hace dos años. Ganamos el Premio Alumni con el que pudimos grabar una maqueta y esta última vez no recibimos ningún premio. La experiencia ha sido muy positiva en muchos aspectos. Por un lado, decidir qué canciones van a participar en el concurso, así como tener un horario fijo para ensayar, y por supuesto, tener mucha ilusión y motivación. Además, tener contacto con otros grupos de diferentes géneros que el tuyo, y ser capaces de subirnos a un escenario para poder llegar a un público, al que a veces gustarás y a veces no, pero siempre haciendo lo que a nosotros nos gusta. Creo que no se puede llamar concurso de cantautores a un concurso en el que llevan 4 años ganando grupos que nada tienen que ver con este género. Me parece que habría que saber diferenciar estos géneros, ya que muchas veces ninguno es mejor que otro, simplemente son diferentes. Por eso, no es posible valorarnos a nosotros como cantautores, al lado de un grupo de ska o glam&hard rock, del mismo modo que no se les valora a ellos justamente al lado de una pareja de cantautores. Somos totalmente diferentes. En mi opinión, habría que hacer dos concursos, por un lado formaciones grupales y por otro cantautores o solistas, así estaríamos más nivelados y competiríamos con gente que se dedica al mismo género que el tuyo. 

  Además de las diferencias entre todos los géneros que pudimos ver en el concurso, ¿cómo valoras que gente joven decida dedicarse a una amalgama tan amplia de géneros, como ska, hard rock o power pop?


  Me parece positivo que se puedan ver géneros tan diferentes porque, al fin y al cabo, es lo que implica la sociedad, una mezcla de estilos variopintos y diversos. Sin embargo, como he dicho antes, en este aspecto, no sería todo tan positivo. Básicamente porque sería como comparar a un bailarín de ballet con uno de hip-hop, que no tienen nada que ver. Obviamente, ambos son bailarines y bailan muy bien, pero la técnica, la melodía, los pasos, serán muy diferentes para cada uno. Por lo que me parece que se deberían equiparar las posibilidades de cada uno. De todos modos, que conste que los ganadores de ambas ediciones se lo ganaron a pulso, son unos artistas increíbles y no dejaron de emocionarme cuando les oía tocar a ellos. Cada uno en su género, me parecieron geniales. Ese es el problema cuando se compite con gente tan buena y con tanto talento, que es difícil destacar unos sobre otros.

  ¿Qué planes tenéis para el futuro? Además de terminar vuestras respectivas carreras universitarias, ¿tenéis alguna intención de continuar con Azul y Gris? ¿O, simplemente "fue bonito mientras duró"?

  Tenemos intención de continuar. Es algo que está ahí y que no va a terminar tan fácilmente. Ambos llevamos mucho tiempo con la música y queremos continuar con ellos, dando conciertos y tocando nuestras propias canciones.

  Bueno, esto es todo, María. Muchísimas gracias por haberme dejado entrevistarte para este blog. Sabes que desde aquí siempre encontrarás nuestro todo apoyo, tanto el mío como el de aquellos que me leen. Y espero verte en el concurso Cantautores también el año que viene, que sepas que cuento con ello.

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martes, 28 de febrero de 2012

Escena: Monólogo (Al Pacino, "Any Given Sunday")

   

          Porque con "Un domingo cualquiera" ("Any Given Sunday", 1999), Oliver Stone, dejó puntualmente de lado su interés predominantemente político o bélico para centrarse en una película frenética, crítica y bastante controvertida. Junto con "Remember The Titans", de Boaz Yakin, "Rudy" de David Anspaugh, y en menor medida, "The Blind Side" de John Lee Hancock, es una de las mejores películas que se han filmado sobre este deporte, equiparándose a lo que son para otros deportes "The Damned United" (2009), del oscarizado Tom Hooper, y "Coach Carter" (Thomas Carter, 2004).


          Amada por unos por las increíbles secuencias de acción en el campo, y odiada por muchos otros por presentar al resto del mundo una visión eminentemente negativa y crítica sobre el football americano, sin contar con el claramente desaprovechado reparto, donde Al Pacino fue el único que pudo brillar por sí mismo. Pacino muestra, una vez más, su calidad a la hora de dar discursos o monólogos. Gracias a la escena final de "Esencia de mujer" (Martin Brest, 1992), y también a las películas "City Hall" (Harold Becker, 1995), "Pactar con el diablo" (Taylor Hackford, 1997) o "El dilema" (Michael Mann, 1999), por poner algunos ejemplos, Pacino se conforma como un gran comunicador en la mayoría de sus papeles, en los que suelen crearle escenas de discurso para explotar sus habilidades de gesticulación y voz.

jueves, 23 de febrero de 2012

Antoine De Saint-Exupéry: una breve reflexión


 Conocer la vida de Antoine De Saint-Exupéry y saber cómo fue, me lleva a definirlo como un “niño grande”. No es buscando detalles sobre su vida, sino leyendo los primeros párrafos de "El Principito" como he llegado a esta conclusión. Su forma de hablar sobre los mayores establece una diferencia entre él y los demás: mientras los demás viven plenamente su vida adulta, él lo hace también, pero a su manera, sin olvidar su niñez. Hago alusión al principio del libro porque lo percibo como esencial para conocer su personalidad: Los mayores nos han condicionado, para bien o para mal, pero, sea como sea, desde la perspectiva de los adultos, y no del de los niños que es el real (“¡No! No quiero un elefante dentro de una boa”. Pág. 14). Esta frase me ha interesado bastante, ya que la veo del siguiente modo: los adultos no ven la realidad, los niños sí, los adultos ven un sombrero y el Principito ve lo que realmente es.


           Por ello, es mejor ser niño, ya que ven lo real, tal cual es, y no los condicionantes o complementos que puede tener una cosa (claro ejemplo es la historia del astrónomo turco). La imaginación que debe tener un niño para percibir que lo que parece ser un sombrero es, en realidad, un elefante dentro de una boa. Esta imaginación es admirable, es mejor tenerla que no tenerla. En este sentido, podríamos calificar al autor como un claro ejemplo del Peter Pan de James Barrie, una persona a caballo entre la niñez y la fatigosa madurez. Envejeciendo se pierde la imaginación, lo que nos hace niños: ya no somos capaces de ver un corderito a través de una caja. El hecho de que fuera aviador, nos lleva a verlo como una persona que, sin menospreciar la compañía de las demás personas, le gusta conocer mundo y admirarlo. Ser aviador es un oficio más bien solitario, quizás una vía de escape de la sociedad de los adultos (“Los niños deben de ser muy indulgentes con las personas grandes”. Pág. 20). Es innegable lo bohemio de ser aviador, la libertad de surcar los cielos. Si alguna vez nos hemos planteado dedicarnos a la aviación, sin duda es por el hecho de volar, de rozar con los dedos la libertad que muchos encuentran entre las nubes. Si volando podemos ver toda la creación de Dios, merece la pena volar, y esto es algo, que va completamente con la personalidad de un “Peter Pan moderno”. Si no es con polvos mágicos es con un avión, pero volando igualmente.

miércoles, 22 de febrero de 2012

¿Jean Dujardin? o... ¿Robert De Niro?

                 
Jean Dujardin fait le chameau dans un talk show... por puremedias

         Porque, en efecto, hay que ser muy valiente (o muy...francés), para atreverse a imitar la característica sonrisa de Robert De Niro (a partir del segundo 30), mítico actor que no destaca precisamente por su simpatía. Este vídeo, fragmento de una entrevista en un programa norteamericano, fue grabado después de ganar Dujardin el Premio del Sindicato de Actores a Mejor Actor principal por "The Artist" (Michel Hazanavicius, 2011).

lunes, 20 de febrero de 2012

Jim Caviezel: interpretación, valores y fe


          Porque seguramente todos habréis visto "La Pasión de Cristo" (2004), del censurable Mel Gibson, película vilipendiada y denostada por una industria cinematográfica eminentemente judía y que no pasa una sola ofensa, por inventada que sea, contra su historia o su pensamiento. La película, basada en "La amarga Pasión de Cristo" de la Beata Ana Catalina Emmerick, supuso una firme intención de renovación y rejuvenecimiento dentro de un género y un tema, el religioso, polémico ahora que predomina una (in)tolerancia religiosa notoria y palpable. Sobre todo en terreno norteamericano, donde lo manifiestamente cristiano o teológico sufre persecuciones, si bien cambiando circos y coliseos por  Academias de Cine y el lobby judío. Tras unas versiones bienintencionadas pero lejanas en el tiempo, con directores de la talla de Zeffirelli, DeMille  y Passolini, y otras más inclasificables como las versiones de Martin Scorsese ("La última tentación de Cristo" de 1988) o Terry Jones ("Monty Python's The Life Of Brian", 1979), la vida o Pasión de Jesús llevada al cine necesitaba un relevo generacional, caras nuevas y sobre todo adaptarla a unos medios técnicos más modernos. Por ello, "La Pasión de Cristo", con toda la controversia que generó, no deja de ser por ende, la película más arriesgada, cruda, fidedigna y veraz que se haya filmado, a pesar del ensañamiento visual que se le recriminó, punto característico de su acierto en ese aspecto. Como dijo Augustine Di Noia, integrante de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la película "no es tan violenta como brutal. Cristo es tratado brutalmente, pero no hay violencia gratuita", además de reconocer que el filme de Gibson es "absolutamente fiel al Nuevo Testamento".

         Y es que viendo una película sobre Jesús, nos encontramos con un gran hombre contemporáneo, un gran actor y sobre todo, una gran persona. Un hombre que, siendo una estrella del baloncesto universitario, sufrió una aparatosa lesión que lo separó para siempre de su sueño de debutar en la NBA (a pesar de ser un talentoso tirador). Fue entonces cuando, desde una profunda convicción religiosa, comenzó en Washington con el mundo de la interpretación, un mundo que, siempre ha creado perjuicios sobre excesos, infidelidades, derroche y glamour mal sobrellevado. Desde sus inicios, dejó muy claras sus prioridades: "Yo quería complacer al mundo como un buen actor, un buen marido, y un buen padre, nunca busco sólo mi satisfacción personal". De hecho, nunca ha dejado de cumplir las dos más importantes, la de buen marido y buen padre, padre adoptivo de dos niños chinos deformados por el padecimiento de diversos tumores. Según el propio Caviezel, "era más fácil retirarse de todo, pero no me arrepiento de haber seguido adelante. Al menos no he vivido la vida como un cobarde", además de mantener que "no te haces idea de las bendiciones que te pueden llegar si le das una oportunidad a la fe".


        Su primer papel le llegó de la mano de Van Sant en 1991, con "Mi Idaho privado", tercera película de este director de culto gay, de temática igualmente homosexual, junto al malogrado River Phoenix y Keanu Reeves, y la que será su único escarceo con un guión de ideología y pensamiento tajantemente contrario al suyo. En 1998, y tras pasar por las manos de directores comerciales como Michael Bay o Ridley Scott, le llegará su merecida oportunidad con un director muy diferente a éstos. Terrence Malick, un director personal y poético, profesor de filosofía especializado en Heidegger, escritor de todas sus películas ("Malas tierras", de 1973, y "Días del cielo", de 1978), con un toque visual que perfeccionará con "La delgada línea roja" (1998) tras 20 años de sequía creativa. Esta película, bélica pero con una importante carga humanista en tono más poético que realista, y más filosófico que comercial (nótese el símil entre el soldado Witt y Wittgenstein), supuso todo un desfile de primeras filas consolidadas y emergentes en el filme (Penn, Cusack, Nolte, Brody, Travolta, Harrelson...), yendo a parar  uno de los papeles más importantes al desconocido Jim Caviezel, quién encandiló a la crítica. La tercera película de Malick logró 7 nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor película, director y fotografía, no obstante, la falta de criterio de la Academia antepuso a "Shakespeare In Love" (sobrevalorada película de John Madden, que se hizo con 7 estatuillas) y "Salvar al Soldado Ryan" (hito bélico de Steven Spielberg, que ganó el premio a mejor director, fotografía y los técnicos), películas que impidieron (más por presencia que por calidad) valorar con justicia el filme de Malick.

            Tras su éxito en "La delgada línea roja", Caviezel aparece en "Frequency" (Gregory Hoblit, 2000) compartiendo galones con Dennis Quaid, pero aún relegado a un plano secundario frente a casi cualquier actor. Aún tendrá que esperar hasta "La venganza del Conde de Monte Cristo" (Kevin Reynolds, 2002) para repetir papel importante con una película medianamente decente, esta vez acompañado por Guy Pearce y un venerable Richard Harris. En este filme, su papel de protagonista será indiscutible, demostrando su cariz interpretativo y un físico que empezará a cotizarse en la industria cinematográfica. Este punto es fundamental en su vida, ya que empieza a entrar de lleno en el mundo de flashes y champagne de Hollywood, y es ahí donde se mantiene fiel a sus principios cristianos, llegando a rechazar y perder papeles (y suculentos contratos) que bien le convendrían a un actor emergente aún por consolidar, por negarse a rodar escenas de sexo o que sean claramente contrarias a su fe ("He interpretado tantos personajes pecadores como personajes que fueron personas santas, pero siempre procuro encontrar algo rescatable en las historias. Pero eso sí, no blasfemo contra nuestro Señor, y hay cosas en las películas que no haría. Y en esos casos solo espero. Dios me permite esperar. Si encuentro un guión que me gusta, pero que contiene partes inaceptables para mí, les pido que lo cambien y si realmente están interesados en mi trabajo, lo cambiarán"). En una entrevista publicada en el Magazine del periódico El Mundo en octubre de 2010, Caviezel contestó de la siguiente manera a una levísima acusación de fanatismo: "Al final, lo único que intento es hacer lo adecuado en la vida. No veo cómo el ser católico o cristiano puede resultar algo malo. Somos 2.800 millones en el mundo, pero parece que la prensa no nos da el tratamiento que nos merecemos, incluyendo al Papa". Con profunda convicción, Caviezel siempre se ha mantenido amable con los medios, no obstante, nunca se ha mantenido al margen cuando éstos han querido entrar en temas polémicos para la Iglesia o la Cristiandad, siempre ha defendido de corazón aquello en lo que cree, dando argumentos y no avivando llamas, como hacen los medios sensacionalistas o anti-eclesiásticos. Aquí os dejo un fragmento de la entrevista:

      Entrevistador: -No son los periodistas, sino los historiadores los que aseguran que las religiones han sido causantes de millones de muertos y cientos de guerras. ¿Qué le parece la afirmación?
    Caviezel: -Déjeme preguntarle: ¿con cuánta gente acabó la Inquisición? ¿Quizá 10 millones de personas? Puede ser, pero con Mao Zedong fueron 70 millones, y con Hitler, no lo sé. Eso es lo que he oído. ¿Y unos 10 millones bajo Stalin? Al menos, eso creo. Así que no parece que sea sólo algo religioso. 
           
          Tras unos años con papeles en películas meramente comerciales, por renuncia del actor contratado y casi de rebote, el papel de Jesucristo en "La Pasión..." le llegó caído del cielo, y nunca mejor dicho. No solo por un parecido increíble, sino por la seguridad que tenía Caviezel en su fe en un mundillo algo alejado de ella, Gibson encontró a un actor que tenía una educación y una forma de pensar cristianas y que lo demostraba continuamente. Prueba de ello las declaraciones de Caviezel, al afirmar que su interpretación de Jesucristo es el mejor papel que habrá hecho o que hará nunca, porque también interpreta al mejor Hombre que existió ("No hay nada más grande que interpretar a Jesús"). Preguntado también sobre este papel, Caviezel no temió afirmar que "es una película muy buena, una cinta del pueblo y que habla de la palabra obediencia, un término poco respetado. Hay otras palabras más populares como liberación, pero ¿tenemos la libertad de liberarnos de Dios?".
            Fruto de su fe inquebrantable, Caviezel no ha dudado en dar voz, apariencia y ayuda a asociaciones pro-vida, así como el mexicano Eduardo Verástegui (conocido internacionalmente por la pro-vida y sensiblera "Bella" de Monteverde), a quiénes se ha visto, en más de una ocasión, en retiros espirituales. Además de seguir su carrera con papeles más ligeros y de carga interpretativa asequible ("Madison", "Mentes en blanco", "Outlander"...), eventualmente aparece, de forma meramente testimonial, en proyectos o películas extranjeras de bajo presupuesto, para respaldar y dar apoyo mediático al problema que plantea. El caso más notorio es la película (Protesta-Derechos Humanos"La verdad de Soraya M." (Cyrus Nowrasteh, 2008), de financiación americana (se sobreentienden las malas relaciones entre Estados Unidos e Irán) pero con elenco natural de Irán o de ascendencia iraní. Esta película relata el escabroso y vergonzoso caso de Soraya M., una mujer lapidada durante los inicios en el poder del Ayatolá Jomeini, donde el fundamentalismo islámico y las leyes islámicas más des-humanas, arbitrarias y machistas podían resultar. Dotada de una crudeza equiparable a "La Pasión...", la película contó con la presencia testimonial (tanto en los primeros minutos como en los últimos) de Jim Caviezel, quién se interesó por esta inhumana historia y quiso prestar su apariencia para ayudar a promocionar la película. Aún así, y sin sufrir dependencia por la aparición de Caviezel, la película brilla por sí sola, retratando a la perfección la arbitrariedad sexista en la aplicación de la Ley en los países de corte fundamentalista, cuyo mejor ejemplo sería, precisamente, la Revolución iraní de 1979 y el gobierno de Jomeini.
       
Jim Caviezel Actor Jim Caviezel attends "La Verdad de Soraya M" photocall at the Palafox cinema on October 5, 2010 in Madrid, Spain.

           Jim Caviezel ha demostrado, en todos los planos posibles, no solo sus convicciones religiosas, sino unos valores que pueden considerarse comunes a la Humanidad por medio del Derecho Natural. Ni beato, ni santurrón fanático, un hombre, un padre, un marido y un actor. Una persona normal que, abanderado por el evangélico "Etiam si omnes, ego non", ha sabido des-marcarse de una industria aquejada por una terrible fama, para centrarse en su familia y en mantener un gran nivel de moralidad, decencia y consideración a su alrededor. Personas como Caviezel, no solo cristianas, sino sinceras, respetuosas e inquebrantables, son las que faltan, no solo en el cine, sino en el mundo en general.

martes, 14 de febrero de 2012

"Carlos De Domingo's 111 Years...111 Movies" Nº 3: "Chocolat" de Lasse Hallström


          Ya habéis tenido tiempo de ver alguna de las cuatro películas que os come nté allá por el 20 de diciembre de 2011: "Bailar en la Oscuridad" de Lars Von Trier, "Layer Cake", ópera prima de Matthew Vaughn, "Ariane", todo un clásico de Wilder, y "Sucker Punch" la última y controvertida cinta de Zack Snyder. Dejadme adivinar, ¿a qué no habéis visto ninguna? En fin, me lo suponía. Aún así, y a pesar de vuestro incumplimiento, seguiré con lo prometido a algunas personas. Así que, aquí os dejo otra película más que deberíais ver. 


8- " Chocolat" (Lasse Hallström, 2000): sexta película del sueco Lasse Hallström ("Mi vida como un perro", "¿A quién ama Gilbert Grape?", "Las normas de la casa de la sidra"...), basada en la novela homónima de Joanne Harris, y desde luego, una de mis películas favoritas (nominada al Oscar a Mejor Película en 2000). Simple y sencilla, pero con mucho fondo metafórico. Amable y dulce, pero con el regusto amargo de la representación del fanatismo religioso dentro de lo absurdo, la hipocresía y el temor al "qué dirán".


         Primero os cuento brevemente el argumento: Vianne (interpretada por la francesa Juliette Binoche), acompañada por su hija, abre una tienda de chocolate en un pequeño pueblo de mentalidad tradicional y extremadamente cerrada. Allí, el alcalde (interpretado por Alfred Molina), una persona muy devota, no tardará en poner a la población en contra de Vianne por considerar el chocolate algo quasi-herético. Además, en la historia contaremos con la visita de unos gitanos, entre los que se encuentra Johnny Depp, que no harán más que demostrar la mentalidad dominante en el pequeño pueblo. "Chocolat" es aparentemente sencilla (cuenta la historia de una madre y su hija que empiezan una nueva vida), y con un lenguaje visual muy metafórico, se adentra en cuestiones más significativas y profundas. De este modo, el chocolate (y todo lo dulce) representa la tentación, tanto en el plano sexual como en el plano de la pérdida de la voluntad. Por ello, el alcalde impondrá la defensa más férrea (y desacertada) para salvar la integridad moral del pueblo, alertando que el chocolate en Cuaresma está prohibido y que, ciertamente, Vianne implica todo lo laico y desenfadado (no olvidemos sus buenas intenciones, para nada incisivas) de lo que carece el pueblo,  donde el concepto de separación Iglesia-Estado parece no haberse oído nunca. La película es muy interesante en este sentido, porque tanto el guión como la fotografía es pura metáfora sobre tolerancia (personaje de Johnny Depp), hipocresía y fanatismo, así como la "rumorología típica pueblerina".

                  

         En el plano técnico la película también es muy aconsejable, con un elenco lleno de caras conocidas, como Juliette Binoche, Judi Dench (ganadora del Oscar dos años antes por "Shakespeare In Love"), Alfred Molina, Carrie-Anne Moss, Lena Olin (con quien trabajará más tarde en "Casanova") y Johnny Depp, con un papel secundario siempre a la sombra de Binoche, que fue nominada al Oscar a la Mejor Actriz Principal. La banda sonora, de Rachel Portman es también muy buena (en estos días pondré post), al igual que la película, sencilla y sobria, pero con melodías desenfadadas con tintes folclóricos, que obtuvo una de las 5 nominaciones a los Oscar que consiguió "Chocolat". Sinceramente, es una película encantadora y muy recomendable para una de estas tardes de domingo gélido e invernal.