domingo, 13 de noviembre de 2011

Dogma 95: iluso y retrógrado puritanismo cinematográfico

         
          Si conocéis a Lars Von Trier, seguramente conoceréis también el archiconocido "Dogma 95", un movimiento fílmico que inició el propio Von Trier junto a Vinterberg, Kragh-Jacobsen y Levring, en Dinamarca allá por el año 1995. Este movimiento, respaldado y positivizado por medio de su Manifiesto, abogaba por la ruptura con el concepto de cine que se tenía en ese momento, momento en el cual lo que movía emociones era más la artificialidad y los efectos especiales que el argumento o el sentido de la película. Para los creadores de Dogma 95 la comercialización hollywoodiense del cine causaba un deterioro interno y existencial en la verdadera razón del cine: mostrar sensaciones y sentimientos desde un argumento y una fuerza narrativa que, en muchos casos, se veía despejada por una mayor importancia de lo fácil, lo comercial, lo rentable y lo entretenible.


         El cine del Dogma 95 no es cine fácil, puede resultar muy atípico para quién está acostumbrado a las películas más comerciales. Precisamente por eso, por romper con aquella realidad cinematográfica, Dogma 95 trataba de devolver al cine su pureza inicial, una pureza que podíamos ver antes de la invención de tantos complementos que no hacían si no conformar, tanto a director como a espectador, con un guión vago y una fuerza narrativa débil, como fruto del aburguesamiento del mundo del cine. Lo que Dogma 95 defiende es: ¡oye, volvamos a hacer películas de verdad! ¡oye, volvamos a hacer Cine con mayúsculas y dejémonos de rodar "merchandising"! ¡oye, si el cine son historias filmadas con actores y en lugares concretos, hagamos eso, filmemos la realidad que tratamos de representar en la película! Y, qué mayor realismo que la de filmar, eso, la realidad, lo que vemos nosotros, lo que ve el director, lo que hay, sin añadidos post-produccionales y demás decorados absurdos, burgueses y evasivos.


         Del mismo modo, Dogma 95 también pretende que lo que se grabe sea real, se dé tal cual en la realidad y se aproveche para grabarlo y, plano a plano, se construya una película. Es algo difícil, ya que por esa regla de tres, un muerto debería estar muerto de verdad, o un golpe debería ser real, por lo que el cumplimiento tan extremo de las ambiciones de Dogma no llega a darse, si no que, dentro de lo que cabe, se tratan de respetar esas imposiciones en la medida de lo posible. En resumen, Dogma 95 trata de devolver la pureza del cine, buscando la supeditación de lo meramente audiovisual o sensacional hacia lo argumental y narrativo, como verdadera fuerza motriz de una historia o realidad plausible que dé pie a la creación de una película para representar dicha realidad.


LARS VON TRIER and Lars Vinterberg - European Film Awards 2008 - Press Room
Levring, Kragh-Jacobsen, Von Trier & Vinterberg
          El concepto que intentaba propulsar el Dogma 95 fue toda una revolución, no en cuanto a seguimiento y sí quizás en cuanto a la consideración de locura. Locura porque lo que los directores daneses pretendían era erradicar la labor de post-producción de una película, aún a pesar de que su obra podría resultar completamente amateur. Imaginaos una película que, tal cual se filma, tal cual se queda, que no tenga añadidos posteriores, sin música, sin mejorar el sonido, sin suavizar la imagen, sin efectos. ¿Os parecería aburrida? Podría parecer aburrida en cuanto a poco dinámica, poco atractiva si lo que se busca son remilgos estéticos, emoción-acción o puro entretenimiento con poca profundidad, evasivo y poco artístico. Pero la realidad es que, será casualidad, pero las películas "puramente" Dogma (ni los iconos del Dogma 95 llegan a respetar al pie de la letra el "Voto de Castidad") tienen una carga dramática increíble, muy intensa, psicología pura. Consiguen potenciar una buena historia, unos buenos diálogos y sobretodo, la realidad de las situaciones, a cambio de repudiar los artificios (para ellos) irreales y manipulables que conlleva la labor de post-producción.


         Puede resultar poco estilizado, ya que los movimientos de cámara son bruscos y pasan rápidamente. No suele detenerse en un plano más de lo necesario, una vez acabada la acción o el diálogo se centra en otro punto. Prácticamente, considera innecesario permanecer más de lo necesario mostrando a un personaje o un objeto, a menos que sea para reflejar el impacto dramático de la secuencia. Lo bueno que tiene esta forma de dirigir es que, si se centra más de lo necesario en un personaje es para mostrar una realidad anímica o psicológica en el personaje de forma visible, por lo que se potencia mucho la expresividad de los actores, sin llegar a límites germánicos, pero si mostrando un cariz temperamental y que da fuerza al dramatismo.

Certificado Dogma de "Los Idiotas" de Lars Von Trier

         Con la invención del concepto, quizás más ideal o utópico que real, de Dogma 95, se desarrolló el Manifiesto que contenía un decálogo, denominado "Voto de Castidad". Estas directrices, las debía respetar toda película para ser considerada Dogma 95. Más o menos, el decálogo venía a decir esto:


1- No pueden utilizarse decorados artificiales o de estudio, la película se debe rodar en ubicaciones reales. Por ejemplo, si tienes que rodar el interior de una casa, debes ir a esa misma casa y rodar dentro de ella, no puedes construir las habitaciones en un estudio y grabar allí dentro la película. Así mismo, se supone que los contenidos de las ubicaciones deben mostrarse inmutables, por lo que el director deberá esforzarse para dar con el lugar perfecto para la toma sabiendo que nada de lo que se encuentre allí se podrá cambiar o eliminar. Esta primera regla puede resultar muy fácil, pero a la vez bastante complicado, ya que es relativamente difícil encontrar una ubicación que cumpla los requisitos y que no haya que modificar en cuanto al espacio para filmar y la luz necesaria. 


2- El sonido debe grabarse a la vez que la escena, nunca se podrá añadir más tarde. Uno de los añadidos más comunes en post-producción es la inserción de la banda sonora o la mejora de la calidad del sonido, por ejemplo, orquestas o música en vivo. Por ello, resulta lógico que, si bien se intenta marginar la función de post-producción, sea requisito que la música que aparezca en la película (y siempre será elementos visibles en la escena, radios, orquestas, móviles, cantantes) sea grabada a la vez que la acción.

       Por ejemplo, si estamos grabando una fiesta y en esa fiesta hay música, esa música se graba a la vez, y se queda tal cual se haya grabado, no se modificará ni aumentará el volumen o la definición más tarde. Lo mismo ocurre con los ruidos, por ejemplo, coches, tráfico, cosas al caer, el sonido permanecerá siempre unido a lo que vemos, nunca se podrá insertar después.


3- No se pueden usar trípodes ni soportes para la cámara, se ha de rodar cámara en mano. Del mismo modo, todo movimiento que quiera hacerse con la cámara tiene que resultar de un movimiento corporal del cámara, no se usan raíles ni soportes fijos, de modo que la cámara tiene más movilidad y se mueve con más soltura. Puede parecer desequilibrada, que se mueve demasiado, pero es eso lo que se busca, si bien hay quienes opinan que la imagen debe mostrarse centrada y no moverse, Dogma aboga por la absoluta soltura de la cámara, aunque la composición de la fotografía y la belleza del plano se resientan.

       La cámara al hombro o en mano resulta muy útil en escenas de acción o en travelling sin estabilizador, pero Dogma la usa para transmitir que lo realmente importante es la carga dramática de lo que ocurre en la película, además que el uso de soportes o trípodes, o cualquier sistema de estabilización supondrían una falta de movilidad que imposibilitaría el movimiento rápido entre los personajes o los objetos.


4- No puede utilizarse iluminación ni focos, lo cual obliga a grabar a las horas del día en las que transcurre la acción. Si se debe grabar en alguna zona que está oscura, no puede utilizarse más que un foco simple acoplado a la cámara para iluminar la zona. En caso de que el foco simple no baste, la imagen deberá permanecer oscura aunque suponga una falta de visibilidad para el espectador y no se vea con precisión. Del mismo modo, si hay alguna zona con exceso de luz, ya sean ventanas o rosetones, no podrán taparse, deberá esperarse a que la luz de la ubicación sea la adecuada para grabar.


5- No pueden crearse efectos especiales, ya que ninguna película dogma debería necesitar crear una situación por ordenador, ya que es completamente contrario a las pretensiones de mostrar la realidad. Ninguna película dogma ha necesitado crear una explosión o una colisión que no pudiera grabarse de forma real y controlada. Del mismo modo, la imagen permanece también inalterable una vez se haya grabado.


6- El sexto voto dice así, "la película no puede tener una acción o desarrollo superficial (no pueden existir armas ni acontecer crímenes en la historia)", esto es, la película debe perseguir algo más allá de lo aparente, del mismo modo que es una ayuda para distanciarse del cine de género (otro requisito fundamental).


7- La película debe mantener la alineación espacio-tiempo, no pueden darse saltos que des-ubiquen la acción y confundan sobre el momento y el espacio de la acción. Aunque la analepsis (flashback) y prolepsis (flashforward) son técnicas muy utilizadas y que no provocan necesariamente confusión entre los espectadores, se consideran irreales y artificiales, ya que es una técnica que puede utilizarse en la literatura o en el cine pero nunca en la realidad, a lo que Dogma prefiere acercarse.


8- No pueden filmarse películas de género, por este motivo "El Proyecto de la Bruja de Blair" (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999) no pasó la criba para ser reconocida como una película Dogma 95, ya que pertenecía visiblemente al género de terror. Con este voto, Dogma pretende impulsar al cine a crear películas sobre temas que no estén sobre-explotados y que se den en el día a día, ya que rara vez ocurre en la realidad cualquier historia que esté enmarcada taxativamente en un género concreto.


9- "El formato de la película debe ser de 35 mm", no obstante, en la práctica este voto era desatendido continuamente, grabando, finalmente, el vídeo y con cámaras digitales todas las películas. 


10- Según el último voto, el nombre del director de la película no debía figurar en los créditos. Era una forma de quitarse el mérito, ya que, según el Manifiesto, la labor del director se veía elevada a la consecución de su película, siendo más importante la acción, la realidad, la historia y la película que el director que la haya creado.


    Después del decálogo, continuaba el manifiesto así:

    "Desde ahora en adelante, prometo como director no ejercer ningún tipo de gusto personal. Ya no soy un artista. Desde ahora en adelante prometo no crear una "obra", ya que considero que el instante y el ahora son más importantes que todo el producto. Mi meta absoluta es forzar la verdad de mis personajes. Prometo hacerlo a toda costa dentro de mis posibilidades y a costa de cualquier buen gusto estético".

Carátula de "La Celebración", primera película Dogma
         Así concluía el "Voto de Castidad" firmado por Lars Von Trier y Thomas Vinterberg el 13 de Marzo de 1995 en Copenhage. Es toda una manifestación de intenciones de renovar la industria cinematográfica y, progresivamente purificar el panorama artístico, de modo que "cine" sea sinónimo de "realidad" y antónimo de "artificio". No obstante, salta a la vista que la trayectoria pura del Dogma 95 tuvo un corto recorrido. Las principales películas fueron "La Celebración" (1998) de Thomas Vinterberg, "Los Idiotas" (1998) de Lars Von Trier, "Mifune" (1999) de Kragh-Jacobsen, "The Kings Is Alive" (2000) de Kristian Levring e "Italiano para Principiantes" [Dogma XII, (2000)] de Lone Scherfig. Sin embargo, incluso Vinterberg y Von Trier han reconocido haber violado algún principio de Dogma 95 para hacer sus películas, lo cual es muy sencillo, ya que la rigidez a la que obliga seguir los principios hace muy difícil crear una película que no roce la Serie B.

         Para quien esto escribe, y considerando como escasas las películas verdaderamente Dogma 95 (aún sabiendo que no cumplen al 100% con los requisitos, más ideales que realistas), la que mejor representa el concepto es "La Celebración" o "Dogma #1 - Festen", película que haría famoso a Thomas Vinterberg y ganador del Premio del Jurado de Cannes en 1998, aunque en los créditos de la película no figurara su nombre, cumpliendo así el último requisito del decálogo. Del mismo modo, "Los Idiotas" sería la segunda película purista que siguiera el espíritu de Dogma 95. Abajo os dejo el trailer promocional de "La Celebración", en él podréis percibir rasgos de algunos de los requisitos de Dogma.



          En conclusión, no es de extrañar que el espíritu casi puritano de Dogma 95 no haya encontrado su sitio, si bien ni los mismos promotores llegaron a cumplir enteramente con el espíritu que defendían. No obstante, si bien podemos dar por muerto el estilo puro de Dogma 95, está muy presente en la filmografía danesa, ya que cualquier cineasta danés y algunos europeos, cumplen con la mayoría o parte de los requisitos, aunque se consideren marginales, lo que demuestra que, lejos de haber pasado sin pena ni gloria por la historia del cine, sí que ha sabido crear influencia aunque sea a través de solo un puñado de películas. Von Trier, antes de filmar "Los Idiotas" (más purista que "La Celebración"), ya apuntaba maneras con "Rompiendo las Olas" (1996), y también respetaría hasta cinco postulados de Dogma en "Bailar en la Oscuridad" (2000), una de sus mejores obras.

        A día de hoy, existen más de 20 películas que hayan cumplido los requisitos de Dogma, hayan pasado la criba de selección y hayan conseguido el Certificado de película Dogma, sin embargo, la tendencia predominante es la de algunos europeos, atender a ciertos requisitos y prescindir de otros. Por ejemplo, últimamente la cineasta que, si bien influida por Dogma 95, no acaba de respetarlo en su totalidad, es Susanne Bier, directora danesa que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera en 2011 por "Hævnen (En un Mundo Mejor)" y cuya cúspide dogmática alcanzó con "Brødre" ("Hermanos") en 2004, convirtiéndose en la mejor representante de esta corriente cinematográfica en la actualidad. Si bien ya apenas se crean películas Dogma 95 (cuyo requisito indispensable sería obtener el Certificado), si que es común poder vislumbrar un leve recuerdo a esta corriente en muchas películas europeas, sobretodo en un ligero respeto a algunos de los mandamientos del decálogo.

3 comentarios:

Aarón Rodríguez Serrano dijo...

Carlos, soy Aarón Rodríguez de "El séptimo sello". Te escribo rápidamente para hacerte un par de comentarios. Ante todo, felicidades por tu blog y por tu decisión de iniciarte en esto de la reflexión cinéfila. Es algo muy agradecido y seguro que te deparará estupendas sorpresas.
Dicho esto, y respondiendo a la pregunta que me formulas, "Rompiendo las olas" no es -ni se puede considerar una cinta Dogma-, en primer lugar porque ni tiene el certificado oficial ni cumple con los votos de castidad. En segundo lugar, von Trier sólo ha reconocido una cinta Dogma como propia -"Los idiotas"- y con todo y con eso tampoco es una definición exácta. Al igual que en "Festen" hay pequeños detalles que no cuadran -el uso de un trípode improvisado, por ejemplo. Definitivamente, "Rompiendo las olas" es cualquier cosa menos una cinta dogma. No te compliques la vida porque el truco es sencillo: si tiene diploma, es Dogma. Si no lo tiene, no lo es.
Del mismo modo, el Dogma es un movimiento que ya se da por concluído. De hecho, el último diploma se le entregó, si no recuerdo mal, al español Juan Pinzás.
Me gusta tu texto porque desprende una enorme energía y muchas ganas de pensar el cine. Espero que sigas escribiendo y que, poquito a poquito, vayas puliendo esos fallos metodológicos. Yo soy el primero que ha publicado textos algo erráticos en mi blog -y en algún lugar más serio-, pero oye, el primer paso es reconocerlo :)
Un abrazo y ánimo.

Aarón Rodríguez Serrano dijo...

Y hablando de errores, cuando decía: Definitivamente "Rompiendo las olas es cualquier cosa menos una cinta dogma", quería decir: "Bailar en la oscuridad es cualquier cosa menos una cinta dogma".

Carlos De Domingo dijo...

Muchas gracias Aarón, tanto por solucionar mi duda como por los ánimos! Consulté esta tarde algunos manuales y tienes razón que hay algunas cosas un poco imprecisas! Un abrazo.

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