domingo, 13 de noviembre de 2011

Una interesante (y reducida) "chapa" sobre "Dogma 95", a la memoria de Teresa Beitia

     

        En ocasiones, a una persona le gusta un tema, le llama la atención, le apasiona. En ocasiones, esa misma persona se decide a escribir, a invertir un tiempo que no tiene en escribir algo que nadie leerá. Se llama ser "freak", perder el tiempo o simplemente, ser culto, o al menos, intentar serlo. Ocurre, en ocasiones, que esa misma persona se decide a escribir sobre un tema, emocionante para sí mismo, un completo coñazo para otros. 


          Resulta, a veces, que ese tema es extenso, no solo es extenso por sí solo, si no que esa persona, que le gusta el tema y por tanto escribe sobre eso, le gusta algo más, enrollarse, hablar y hablar, tenga algo que decir o no. Por ello, a veces, el resultado suele ser un amasijo inclasificable de palabras y palabras, y más palabras, e ideas e ideas, y más ideas. 


         De vez en cuando, una ávida lectora, no tan ávida al final de la historia, se atreve, o hace como si se atreviera, a leer dicho amasijo de palabras fruto de la locuaz imaginación del escritor con un gusto muy concreto que más arriba mencioné. Por este motivo, por la objetiva realidad de que lo que el escritor escribió es un completo coñazo, y por la subjetiva impresión de la ávida lectora, que no tan ávida a fin de cuentas, el completo coñazo con forma de ensayo y/o tesis al que nos referimos se vuelve ininteligible. Esto es, que, si fuera ávida sería ininteligible, lo cual supondría el intento y/o la intención de entender lo que previamente se ha escrito. 


         No obstante, concurre en pereza y no en avidez, por lo que la no tan ávida lectora no hace por leer siquiera el tedioso texto. La conclusión que a estas altura del delirio se me antoja más didáctica es que, en ocasiones y a veces, lo largo y tedioso es un coñazo, pero más coñazo sería escribir después un resumen del coñazo previo. Por lo tanto, y aunque mi intención inicial era escribir un resumen del post de "Dogma 95", no lo haré, llámalo pura pereza o unas ansias irrevocables de no seguir perdiendo el tiempo.




Dedicado a Teresa Beitia, querida gran amiga. Tuyo, siempre y cuando puedas pagar ese privilegio, Carlos De Domingo.

2 comentarios:

Yo dijo...

Después de una fructífera mañana de estudio, toca relajarse en el blog de Carlos De Domingo. Nunca me cansaré de leer esta entrada ( y de ver mi nombre escrito en ella).

Carlos De Domingo dijo...

jajajaj aún espero una entrada en tu blog dedicada a mi persona...en fin...tocará esperar, ¿o acaso es que no estás a la altura?

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